19 Jan 2014

Esperando a Ruiz

43 Comments Ciencia Ficción, Ensayo, Fantasía, General, Novela, Relatos


Algo malo debe tener el fándom cuando nadie quiere que lo asocien con él y además se le atribuyen gran parte de las culpas del sector editorial de género pero ninguno de sus méritos.

Establezcamos un punto de partida: si bien algunos lectores de ciencia ficción y fantasía poseen un descomunal bagaje literario, la mayoría sólo devora basura y se relame al terminar. Gira la cabeza negándolo cuanto quieras, pero es así y no es un fenómeno exclusivo: sucede tanto dentro como fuera de nuestro particular horizonte de sucesos. Para un observador externo que mira desde más allá de sus fantásticas fronteras, el género apesta. Los editores corren a rescatar a cualquier autor de ese enjambre de moscas en cuanto les es posible: obtienen así más público objetivo, más ventas potenciales y un mejor olor. En este artículo de Javier Calvo, Pablo Mazo lo resume afirmando que el lector mainstream pasa de Ballard y el de género, de Borges. Yo me pregunto si era humanamente posible plantear un ejemplo más desafortunado, pero la idea se entiende.

Es cierto: el fandomita medio no lee en otros idiomas, no tiene más referentes que los que le llegan mediante ediciones y traducciones pésimas (por suerte esto empieza a cambiar), no tiene un gran criterio y —seamos sinceros— tampoco aspira a tenerlo. Esta realidad no es muy distinta de la de cualquier sector literario o cultural que tomemos en España. Se pueden entonar el «mea culpa» y seguir cada uno con su vida.

Pero hay un cargo que también se le imputa al fandomita y que resulta del todo improcedente: la falta de buenos escritores de género en español.

El argumento es más o menos como sigue: el fandomita lee basura, por lo que cualquier cosa le vale con tal de que sea sencilla de leer (esto es: mala). Como estos mismos lectores sin criterio son los que reseñan y debaten (en blogs, en foros, etc.) y en cuyos comentarios se basa a su vez la opinión de lectores todavía más gañanes, se agranda interminablemente el daño que provoca su ignorancia. Aún más: como estos «críticos» no están preparados para escribir lo que escriben y opinar sobre lo que opinan, los escritores de género en castellano no sólo no reciben la reprimenda que merecen al publicar un mal texto (inundando el mercado de ellos) sino que por el contrario recogen halagos sin fundamento por obras menores (el aficionado es así). Por último, los propios escritores carecen de incentivos para subir el nivel de sus trabajos, al ser minúscula tanto la competencia entre sus colegas del ramo como la exigencia de sus lectores.

Este argumento es sencillamente ridículo.

Admitamos algo: el fandomita, por su propia naturaleza, quiere, desea, anhela encontrar un escritor nacional al que poder admirar, un autor cercano al que perseguir por eventos promocionales, en firmas de libros, en ferias, en conferencias. Le dará todo el apoyo posible e incluso pecará al entregar un plus de entusiasmo a cambio de casi nada.

Pero eso no altera el hecho de que quien escribe lo hace a solas con su teclado y su imaginación, y que es él su primer y su último lector, el alfa y el omega de su creación y, para bien o para mal, el responsable único de la secuencia de palabras y símbolos que compondrá su texto. Vaticino sin dificultad que este artículo que ahora lees y yo redacto no será el mejor escrito en castellano este año. No me escudo en el bajo nivel de otros articulistas (o en el alto, sería una posición similar) ni en la falta de críticas o exceso de palmeros para sugerir que no tenía aliciente para pulirlo más, hacerlo más inteligente o fluido, para entregar un trabajo más digno. La responsabilidad única de este texto es mía, independientemente de la existencia siquiera de lectores: lo que aquí lees es lo que he sido capaz de hacer, ni más ni menos.

¿Dónde está el lector?

¿Dónde está el lector?

Ocurre lo mismo con todo trabajo creativo, con las novelas o los relatos. Si el género local que se ha publicado es abundantemente malo, pongamos el dedo a señalar no hacia los lectores, sino hacia los escritores. La humana complacencia por verse en negro sobre blanco, por recibir elogios, por vender algún ejemplar, no sirve de excusa bajo ninguna circunstancia. No es un argumento. Que disfruten de sus cinco minutos de gloria como les plazca, pero que no busquen a otros para culparles de su propia incompetencia. Que cuando alguien valore su obra, positiva o negativamente, lo agradezca. Pero que después lo ignore y vuelva a sentarse a trabajar más duro y mejor.

Hay ejemplos abundantes del bajo nivel de nuestro género, y aquellos que van predicando su excelente estado de salud harían bien en dejar la medicina y dedicarse a otros menesteres. Si hablamos del relato de ciencia ficción, por ejemplo, tenemos la antología Prospectivas, editada por Salto de Página, que recomiendo a cualquier aficionado al género no por su calidad sino por su naturaleza de piedra de toque. Su objetivo era encontrar lo mejor de lo mejor dentro del relato de ciencia ficción publicado en España. Supongamos que lo ha logrado. Si se argumenta que las opiniones de los aficionados sin formación son ridículas y desmesuradas, no se quedan atrás las del propio antólogo de Prospectivas —Fernando Ángel Moreno, doctor en Teoría de la Literatura y profesor universitario asociado–, que destaca sin rubor alguno el primer cuento de su antología (El rebaño, de César Mallorquí) como «uno de los mejores relatos jamás escritos en la historia de la ciencia ficción», lo que suena a exageración sin haberlo leído y provoca lástima por el antólogo tras hacerlo. Porque sin ser un mal cuento, como dice mi amigo Miquel Codony en su reseña del libro, «no puede ser el mejor cuento de la ciencia ficción española cuando, para mí, ni siquiera es el mejor del volumen». Parece que la academia también necesita exagerar los talentos locales para tener algo de lo que comer.

Para no referirnos únicamente a relatos escritos en el pasado y evaluar también textos modernos, podemos tomar el pulso nacional con las dos antologías Terra Nova. La primera, motorizada únicamente con el esfuerzo personal de sus dos editores, selecciona relatos en castellano que paliceden al lado de los que se incluyen en inglés bajo la misma cubierta. En la segunda Terra Nova, impulsada (ahora sí) por una poderosa compañía editorial capaz de rescatar textos de mejores escritores, las diferencias entre los cuentos locales y los extrajeros son, en contra de lo que cabe esperar, aún más abismales.

En nuestra novela el estado es igual de desastroso. Baste recordar la faja de Cenital, en la que se  afirmaba que era «una de las cinco mejores novelas de la ciencia ficción española», de lo que se concluye que sólo hay cuatro mejores. Y lo triste, lo desgarrador, es que muy probablemente es cierto. En fantasía el panorama es casi tan plomizo, y de terror mejor no hablamos.

En mi opinión, el mejor género en España lo escriben hoy día los traductores. Hay pocos textos de género nacidos en la piel de toro comparables en fuerza idiomática a las traducciones de Manuel de los Reyes o Silvia Schettin, por ejemplo. Los traductores conocen la tradición mundial y la escena internacional actual, trabajan sus textos con más cariño y delicadeza que los escritores nacionales y son los que más se enfangan para ampliar el propio idioma, para hacerlo crecer. Cierto, ellos no escriben las tramas. Es lo único que les queda.

¿Es todo negro bajo el cielo ibérico? No, por supuesto. Hay talentos ciertos (Palma, Cotrina, Eximeno, Vaquerizo, …), muchos relatos decentes, algunas novelas dignas, hay mucha maquinaria escupiendo palabras, nuevas editoriales e iniciativas que disparan hacia todas direcciones para tratar de acertar en algún blanco. En todo este caldo burbujeante se está gestando una tradición de la que carecemos. Y eso es bueno, porque no sabemos escribir género pero estamos aprendiendo.

Al hablarle de esta entrada, mi amigo Carlos García (de Sin Solapas/Con Solapas) afirmaba muy acertadamente que podremos mantener la cabeza alta al hablar de género en España cuando tengamos a una figura indiscutible, internacional, a nuestro Wells, nuestro Lem o nuestro Asimov. Pero la posibilidad de que ese escritor exista y que llegue su Fundación o Ciberíada no está en nuestras manos o en la de los editores: está sólo en las suyas. Agachemos la cabeza mientras tanto, sentados, esperando a nuestro Ruiz.


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43 Comentarios a “Esperando a Ruiz”

  1. Reply Autor en ciernes says:

    Me cuesta decirte lo muy ofendido que estoy. Eres un hater que solo vives de quitar la ilusión al entusiasmo de los creadores nacionales. Aquí hay paladas de esfuerzo y sudor de tinta para poner los puntos sobre las íes en la tradición del género en español por culpa de desgraciados como tú, muchos chicos jóvenes abandonan y se quedan tumbados en la bañera de su casa llorando por críticas destructivas como la tuya. Internet es una pura basura que solo ha permitido dar altavoz a desinformados como tú que solo hacen daño a propios y extraños con sus opiniones de mierda.

    La próxima vez que quieras soltar tantas tonterías por esa boca venenosa, haznos un favor y muérdetela.

    • Reply Carlos says:

      Pero muchacho, ¿tú qué concurso has perdido?

    • Reply Alexander says:

      Comentarios destructivos que me hacen pensar en un usuario troll. Si no te gusta su opinión, no leas.Igual que si a él no le gusta un libro, no lo lee. Y en caso de que quieras opinar, hazlo con respeto y argumentos, tal y como Pedro lo hace en sus reseñas o críticas.

  2. Reply Juanfran says:

    Pues no estamos tan mal, ¿no? Palma, Cotrina, Eximeno, Vaquerizo… ¡y unos muy esperanzadores puntos suspensivos! ;P

    Y si a Manuel o Silvia les da por pergeñar una trama (ojalá) ya sería el recopetín, ¿no?
    ¿Seis talentos son pocos o muchos?

  3. Reply Weldon P. says:

    A mí me falta mucho conocimiento del género español para poder afirmar lo que afirma este texto, pero estoy bastante de acuerdo en que el nivel español es poco competitivo. Me parece algo complicado discutir. Hasta diría que para sostener la afirmación contraria hay que ser muy ingenuo.
    No sé si es acertado hablar de culpa, supongo que los escritores talentosos españoles no se dedican al género. Seguramente los escritores talentosos españoles se dedican a poner copas o ladrillos o a calentar una silla en una oficina.
    Si traslado el problema al ámbito del cine español, donde tengo algo más de perspectiva, está claro que el problema es político y la situación lamentable de la baja calidad o la falta de talento se viene fomentando durante décadas por la mala gestión política que hace imposible la creación de una industria que deje de lado las consideraciones personales. Imagino que con la literatura pasa exactamente lo mismo.

  4. Reply Anfitrión (@MisionCiFi) says:

    Es inevitable coincidir que estamos esperando a nuestro Ruiz. Ciertamente no tenemos como usted dice en lengua española un Asimov, un Wells…
    Y es verdad que la posibilidad de que ese escritor exista depende del propio escritor, pero aunque concuerdo en gran parte con lo que afirma del fandom, no veo de modo pesimista al fandom. Un escritor escribe para ser leído y que existan potenciales lectores(fandomitas o no) es algo bueno.
    Sólo he leído unos cinco autores españoles (de esos sólo uno de los que menciona) no podría opinar mucho más.¡Saludos!

  5. Reply Alexander says:

    Opino que todo esto es una espiral formada por engranajes. Los autores por si solos no pueden crear un objeto de una tan alta calidad porque detrás se necesita el apoyo de un editor, este editor necesita tener cualidades como tal, criterio y capacidad de discernir que vale y que no. Si este editor solo edita novelas que puedan causar muchas ventas, el público se contenta con eso y se acostumbra, si el público se acostumbra a algo, autores españoles que tienen mucho nivel (y los hay, a patadas) acumulan rechazo tras rechazo.¿Por qué? Porque ese producto no va a provocar ventas. Hay algunas editoriales muy valientes y a las que el fandom acostumbra a apoyar precisamente por esto, porque se arriesgan. Pero por desgracia estas editoriales tienen un público pequeño. Es normal que este público sea más crítico pues tiene miedo a que se pierda ese eslabón tan pequeño que los separa de la literatura banal.

    No estoy de acuerdo en que existan pocos autores buenos de género en nuestro país. Al contrario, solo creo que muchos de ellos están por descubrir y muchos de los que publican no acaban de atreverse a dar ese gran paso, precisamente por miedo al rechazo. Es una situación delicada pero creo que siendo negativos no vamos a conseguir a nuestro Asimov.

    La literatura inglesa o americana tiene una tradición muy fuerte que ha sabido mantenerse. Aquí la perdimos durante cierto periodo anticultural. Paso a paso vamos recuperando.

  6. Reply Monsieurvenus says:

    Bueno, esto da para una tesis y aun así no sé si si aclararíamos algo. Como aficionada al heavy metal estoy acostumbrada a escuchar que el nivel de los grupos españoles no le llega a las botas vaqueras de los extranjeros, así que una tiende a pensar que algún defecto congénito tenemos cuando todo lo nuestro es peor, en cualquier disciplina artística. En algunos casos estoy convencida de que si algo ha hecho Gigatrón es traducir al castellano los tópicos metaleros sudorosos que dichos en inglés siempre parecían sonar mejor y que dejáremos de ver a Bon Jovi con lo mismos ojos. Con esto creo que aunque tengamos complejo de inferioridad y tendencia a ensalzar lo extranjero, eso non quita que haya mierda aquí y allí.

    Lo malo es que eso en literatura no es tan fácil.

    Yo quiero pensar que el nivel del género fantástico no es tan malo como se dice. Debo decir que la antología Aquelarre, de Salto de Página, me pareció una antología bastante digna de terror español. Un tanto desigual, sí, como me lo parecerían muchas (yo de la famosa Weird de los Vandermeer tampoco me habría quedado con muchos relatos que me parecieron muy flojos, pero está claro que la baza de los Vandermeer es el bultaco a saco), pero con relatos más que dignos de autores que desconocía por completo y de otros que conocía pero no había leído. No sé si es decir mucho, pero ahí lo dejo. A mí me dio esperanza. De todos modos, vamos a dar por hecho que fuera de estos prados la hierba crece más verde y vamos a descartar que haya alguna enfermedad congénita: tendremos que pensar que el problema está en la maquinaria editorial y en las particularidades de un mercado pequeño.

    Bien puede ser que el fandom escriba para el fandom, en lugar de para uno mismo, de forma que conscientemente se pliegue a unas expectativas más restringentes de lo que se supone que debe ser el relato fantástico y en un mercado mucho más chico que el de esos inmensos prados verdes de ahí fuera.

    Bien puede ser que las propias editoriales no arriesguen a publicar autores fuera del círculo por miedo a perder el pequeño grupo de lectores que los sostiene, de forma que se perpetúa la fórmula “heavy metal de los 80 forever” en su correspondiente literario.

    Bien puede ser que haya autores de lo fantástico que no publican en editoriales de género y que pasan desapercibidos por la comunidad de lectores de género.

    Bien puede ser que haya habido un exceso de endogamia (autores que solo leen literatura de género y que solo publican pequeñas editoriales de género y que solo serán leídos por lectores de género) y eso a su vez haya provocado cierta tumefacción de estilos e ideas. Huelga decir que esa tumefacción existe también en la Meca del mercado anglosajón, pero como el mercado es mucho más grande se disimula mejor.

    Y en cuanto a los jóvenes que escriben… Aparte de talento, que no seré yo quien diga que no existe tal cosa, para escribir bien, da igual el género que sea, hace falta haber leído mucho, haber leído mucho de todo y haber pensado mucho en lo que se ha leído. Luego al escribir hay que olvidar todo eso y dedicarse a escribir, mucho, practicar y practicar, pero sin ese paso previo creo que los resultados no pueden ser igual de buenos. Cuando lleguen las críticas, saber coger las que nos valen para mejorar y las que no, ser fiel a uno mismo y a sus obsesiones (como dijo el mentado Ballard), pero si uno se decide a exponer su obra en la palestra literaria de eso no se va a librar.

  7. Reply Carlos says:

    Pues por alusiones, voy a entrar con una precisión. Que no tengamos un Wells, un Lem o un Asimov como referencia no implica que Wells, Lem o Asimov fuesen buenos escritores. Sin embargo, todos ellos son referencia, nombres muchos no aficionados pueden mencionar como escritores de esta temática. Dudo mucho que en el panorama nacional exista eso. Me refiero solo a CF, que no sé por qué es de lo único que se habla por aquí. En otras áreas, como el terror o la fantasía veo el panorama mejor.

    En segundo lugar, no creo que no falten escritores de temática fantástica en español. Ni siquiera en España. Muy al contrario. Tampoco creo que el problema sean los escritores, sino la falta de tradición y de escuela. No falta cantera, falta escuela. Escuela que no crean los escritores, pienso, sino editores y editoriales. Algo que ha estado muy olvidado y que creo sinceramente que empieza a cambiar justo ahora.

    En tercer lugar, como me vuelvas a meter en follones, Pedro, vas a pagar todas las cervezas en esta vida y en la otra.

    En cuarto lugar, suscribo todo lo que dice la chica del bigote.

    Por último: Asimov era un escritor paupérrimo, cuyo referente estilístico decía que era Dickens. Rompedor no era. Su estilo, eso sí, no me importaba en la adolescencia, eso me molesta ahora que peino canas. ¿Cuánta gente se engancharía en esa edad con Ballard? Ya haremos una encuesta representativa otro día. Asimov sí que tenía una cosa que suele venir muy bien para enganchar con la Ciencia Ficción: una importantísima formación en ciencia. No solo eso, sino que la tenía tan actualizada que le hacía gracia cuando los avances científicos dejaban atrás sus relatos. Eso lo integraba muy bien en las tramas.

    No digo que toda la CF requiera de ciencia dura, pero que ayuda y da herramientas para hacer CF, y crear el famoso Sense of Wonder parece claro. Y eso sí que lo echo de menos en el ámbito nacional, con una sola salvedad que, por pudor propio y ajeno, no voy a mentar.

  8. Reply Asimov says:

    Bueno mi sensación es que da una opinión de “oído”, ni mucho menos ha leído lo suficiente para saber. Esta claro que no existen autores bestseller españoles (de CF claro) pero eso no quiere decir que no haya calidad. Javier Negrete y Gabriel Bermúdez no son talentosos? y algún ganador del minotauro como Carlos Sisi tampoco? o Bruno Nievas o Rosa Montero (que también ha escrito CF) Por supuesto que hay mucha paja como en todos los géneros pero generar polémica para incrementar las visitas en un blog es “flor de un día”

  9. Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

    Pues yo venía a decir algo muy similar (¡Ja! I wish!) a lo que ha dicho la chica del bigote, pero me limitaré a decir +1.

    Y +10 a que mucho escritor de género sólo lee género y que eso (para mi) es un problema, y a que es posible que el buen (o el mejor) fantástico se esté escribiendo fuera de colecciones dedicadas y el “fandom” (comillas por que a saber que es el fandom) ni lo ve.

    En cuanto a Asimov (el comentarista, no el autor), yo me lo tomaba en serio hasta la frase “y algún ganador del minotauro como Carlos Sisi tampoco?”. A partir de ahí me ha perdido.

  10. Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

    Algo con lo que no estoy de acuerdo (hay otras cosas) es con la afirmación de Carlos referenciada en el útlimo párrafo. Francamente, no creo que, a estas alturas, haga falta un Wells, Asimov o Lem español. En el sentido, ya lo he dicho en otros sitios, de que una figura fundacional ahora ya no aportaría nada. Ahora me meteré en un berenjenal, es posible, pero yo creo que lo que hace falta no es tanto eso como algo que tienda al canon, y lo digo en el sentido de canon más laxo y permeable posible, no en el de “lista de libros prescrita por Dios”. Una serie de referentes que, más o menos, establezcan una tradición. Aquí tengo que hablar más de oídas que por haber leído las obras, pero creo que algunas de las piezas de ese posible canon podrían estar ya ahí. Pienso en “Mundos en el Abismo”, “Danza de Tinieblas”, algo de Bermúdez Castillo… Pero vamos, que los títulos concretos me dan un poco igual.

    Lo de culpar al fandom es, tal vez, el concepto que más problemas me provoca. ¿Quién lo ha culpado? El fandom es minoritario casi por definición.

    Y otro concepto revolucionario: la calidad literaria tiene muy poco que ver con la salud de un género. Esa calidad surge en el contexto (en el abono, si quieres) de una producción amplia, variada y, mayormente, puramente de consumo. Ojo, creo que Pedro tiene razón en muchísimas cosas, pero no en menospreciar (y si no lo estás haciendo me disculpo, Pedro) ese tipo de literatura que busca, sobretodo, entretener. ¿Porqué nos gusta el fantástico? Bueno, por muchas y contradictorias razones, pero una de ellas es muy simple: es divertido. No es la única ni la principal, pero tampoco es la última. Las joyas son minoritarias. No pasa nada. Otra cuestión, que tal vez me interesa más, es si la literatura fantástica española tiene el potencial para llegar a un público amplio. En ese sentido, la literatura escrita desde el fandom (muchos autores surgen de él) para el fandom puede ser su peor enemiga. Pero solo en ese sentido puramente pragmático, no creo que eso la deslegitime. En todo caso me interesará menos que otros libros más ambiciosos (que incluso pueden ser más fallidos), pero eso es una cuestión personal.

  11. Reply Fernando Hugo says:

    El otro día en Facebok, la editorial Salto de Página colgó una entrevista a uno de los “popes” (ya de otra época, también es verdad) de la literatura española, y comentaba cómo en España todavía no nos enteramos, a nivel literario, de la crítica, de lo que los anglosajones han asimilado hace décadas. Que no hay una “alta literatura” y no una “baja literatura”. Que la literatura puede entretener, ser de género y ser estupenda. Pues el tipo, Luis Goytisolo, no se enteraba. En Estados Unidos, en el Reino Unido, les dices que Ballard se queda fuera del canon literario y se te ríe en la cara. No digamos Borges. No, no nos enteramos. Eso, desde el punto de vista académico.

    Ahora bien, tradición nos falta. No es que sea inexistente, que ahí hay más que rascar de lo que parece. Galdós, sin ir más lejos, escribió varios relatos fantásticos y alguno de ciencia ficción y la Pardo Bazán se dio al terror en alguna ocasión, si no recuerdo mal. Luego, aquí, como digo, cada uno ve lo que quiere ver, porque Maupassant y Chéjov, que no creo que puedan expulsarse de ningún canon universal. también escribieron terror y fantástico, y si ellos están en el canon no sé con qué argumentos habría de disimular que escribieron género.

    De ahí, a lo mejor, que haya surgido, digo yo, una especie de reacción, comprensible, que es la del fandomita comprometido y talibán. Esto yo lo he visto, desde hace muchos años, con el mundo del cine, que es el que conozco mejor. Como la tradición del famoso Cahier du Cinema aquí se asumió sin cuestionamientos, después de veinte o treinta años en que un puñado de señores se parapetan en trincheras de refinamiento supuestamente intelectual, y, en facultades varias, indican que el cine comercial es “caca” y el cine “de autor”, maravilla supina (aunque el autor sea un imbécil), pues lo que acabas generando es mucho aficionado al cine que se parapeta a su vez en el extremo opuesto, y se dota del argumento, tan habitual en el universo friki, de “bueno, esto es bueno, porque me gusta, y si me gusta es bueno, y para qué voy a argumentarlo”.

    Lo mismo, para mucho fandomita. Es una especie de reacción generacional, diría yo. Los geek tienen, de hecho, mucho de esto: no me comprenden, pues no me hago comprender. Es un “sí, me gusta la ciencia ficción, ¿algún problema?”.

    Y ahí andamos, entre dos extremos que no pueden reconciliarse porque viven en universos paralelos, y hablan idiomas distintos. Pero no nos torturemos demasiado. Podemos ir a muchos blogs y webs americanas, y te encuentras cosas similares. A ver cómo convences a los seguidores de Tor y de, pongamos por caso, Jo Walton (una gurú en cierto modo) que Heinlein en verdad era a veces bastante mediocre, y un machista de narices, que Asimov no era la panacea, y que la edad de oro de la ciencia ficción lo fue tal vez por otros motivos, más allá de los posibles triunfos literarios.

    Yo no sé de quién es la culpa de que España no suministre más y mejores autores. Bueso comentaba en cierto debate en Facebook, con mucha mala idea, que vaya, que a lo mejor la culpa es de los autores que no escriben mejor. Pero me da que la cosa es más compleja. Por un lado, no corren tiempos donde la ciencia ficción agolpe españolitos a comprar libros, bien porque la ciencia ficción de por sí ya demanda una cierta complejidad (y quién tiene tiempo de leer con calma, ya), bien porque la fantasía, dónde va a parar, mola más, sobre todo si hay espadas y magia, y hadas, donde hay unos referentes mucho más fáciles de interpretar, donde el universo retratado se basa en coordenadas conocidas. Claro, que luego viene Miéville y te da la vuelta y te ofrece mundos más complejos, y otros autores (no cito porque la fantasía, en general, nunca me ha interesado, pero seguro que en Sense of Wonder encuentran buenas recomendaciones). Pero dudo que Miéville sea un éxito en España. Sí lo es, relativamente por supuesto, en los países anglosajones. Así que quizá, como decía en aquel debate de Facebook cierto editor, lo que también falta en España es “músculo lector”. O, en otras palabras, cantidad suficiente de lectores que o bien lean ciencia ficción más allá de los reeditados “clásicos” o lean fantasía en las muchas nuevas tendencias que ésta está generando.

    Aparte, pero esto es, de todo esto, lo que más calificaría yo de “impresión mía”, es que el propio fandom no es muy autocrítico, y no hay filtro, y todo es estupendo y maravilloso, y, bueno, quién sabe, a lo mejor algunos autores van y se lo creen demasiado.

    • Reply Carlos says:

      Me ha gustado mucho tu comentario, Fernando. Dicho queda.

      • Reply Fernando Hugo says:

        Gracias, Carlos. En todo caso, me da que, como mencionabas en Twitter, al final este debate es un tanto circular, y que se habla pero tampoco sé si es escucha, y no sé si de veras es posible sacar conclusiones. Al final, lo mejor es, el que pueda y tenga ocasión, explore, lea y saque conclusiones.

  12. Reply Fernando Hugo says:

    Pero insisto, no nos dejemos llevar, o no del todo, por eso tan de Machado, si no recuerdo mal, de “me duele España”, y eso de darnos de latigazos en la espalda. Miremos quiénes son nominados a los Hugo o a otros premios, y tomemos perspectiva. La mediocridad siempre acaba venciendo. Ahora y hace 30 años. Aquí, y en Helsinki.

  13. Reply Carlos says:

    Miquel, eso es una afirmación sacada de contexto que queda guay de decir. Falta la segunda parte en la que comenté que por mi parte me la bufa cual viento manchego a aspa de molino si la hay, no la hay o la llegare a haber. Por otro lado nadie habla de lista prescrita por deidad alguna, sino de un nombre que suene fuera del circuito habitual que puedas decir a cualquiera y la conozca. Quizá quien más se está acercando a esto sea Palma, guárdele dios muchos años.

    Pero vamos, a mí que se genere todo este debate me parece bastante sintomático de la salud de este tipo de literatura en este castizo idioma.

  14. Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

    Bueno, Carlos, me refería a la afirmación tal y como aparece en el artículo, claro. El resto de contexto no interviene como argumento en el artículo de Pedro, en ese sentido no viene al caso por más que comparta el movimiento de tus aspas de molino. También acepto tu matización y sí, tal vez Palma sea quién más se acerque a ese sentido… Aunque si me aceptas La Piel Fría y Pandora en el Congo (aunque sean traducciones) te diría que Sánchez-Piñol también es conocido fuera de los circuitos habituales. Probablemente también Somoza (ahora no hablo de calidad o de falta de calidad) o Monteagudo. Y no me extrañaría estarme olvidando de alguien.

    Ese “fuera de los circuitos habituales” es clave, eso es cierto.

    • Reply Carlos says:

      A Pedro le va a caer un puro por citarme indebidamente que va a necesitar al abogado de OJ Simpson para no tener que malvender su casa.

      Totalmente de acuerdo con lo de Piñol, y además creo que es un tipo versátil: los tres libros que le he leído son bastante distintos y me han dejado buen gusto, aunque dudo un poco de sus remates. Me gustó mucho la Piel Fría.

      A Somoza ni lo conozco ni por lo que sé me llama la atención en absoluto. Monteagudo me lo apunto a ver qué.

  15. Reply El zombi de Schrödinger says:

    En España todo lo que hacemos siempre es peor, menos jugar a determinados deportes y construir aeropuertos. En eso somos los reyes del mambo.

    La verdad es que no tengo un conocimiento demasiado extenso de ciencia ficción en español, aunque últimamente voy haciendo mis incursiones y he disfrutado mucho con los relatos de Eximeno. Ahora tengo pendiente leerme “mundos en el abismo”, que todo el mundo la cita.

    Y por otro lado el genero de ciencia ficción, si miramos el presente, no tiene tan buena salud en tierras anglosajonas. En los últimos años los hugo y demás premios han estado inundados de mediocridad y se salvaban relatos cortos de forma puntual.

  16. Reply Jajaja says:

    ¿Eximeno?¿En serio? XDDDDD

  17. Reply Pau Varela says:

    Con todos mis respetos pero tienes una opinión muy desinformada con respecto al género de la ciencia ficción. Dejando a un lado que compararnos con la literatura anglosajona en general es una total perdida de tiempo, olvidas el contexto político y social en el cual se gestaron los autores clásicos del género que tan libremente citas. Los Asimov, Clarke, Lem, Aldiss… surgieron en una época en la que la exploración espacial y el desarrollo tecnológico formaban parte de los discursos nacionales de dos superpotencias del mundo como los Estados Unidos y la URSS. Muchos de ellos, si no todos, tenían formación en el campo de la ciencia. En España, por contra, el desarrollo tecnológico nunca ha sido parte de nuestra identidad como país, lamentarse de que no tengamos un Asimov es como lamentarse también de que no tengamos un Steve Jobs o un Bill Gates. Creo que menosprecias el trabajo que en la última década los autores nacionales han realizado para mejorar el panorama y dotar de vida un género marginal dentro de la literatura española. Queda mucho por hacer y poder ponernos al día con respecto a lo que consiguieron otras tradiciones literarias en los 50, 60 y 70, pero es que ni siquiera los autores anglosajones modernos han sido capaces de emular los logros de los autores clásicos. Eres libre de tener opinar sobre lo que quieras, pero leyendo este artículo no he podido preguntarme si realmente eres lector de ciencia ficción.

  18. Reply Alonso says:

    Uno busca en un libro su disfrute personal. Quién es usted para juzgar esto, y quién es usted para criticar la opinión que tienen las personas sobre algo o lo que es mas, para “insultarlos”.
    Puede que la literatura española tenga sus carencias, pero desde luego textos como los suyos no ayudan. Me deprime ver tanto pesimismo concentrado.
    La próxima vez que decida escribir ponga su nombre bien grande para que yo pueda pasar de largo.

  19. Reply Koreander says:

    Este es un tema recurrente, lo sé, pero hay varias cosas con las que no estoy de acuerdo, como con la “abismal” diferencia que sugieres que existe entre los relatos nacionales y los extranjeros de ‘Terra Nova’. No puedo compartirlo, teniendo en cuenta que el segundo volumen lo abre ‘La textura de las palabras’ de Felicidad Martínez por ser la mejor historia del mismo. En la primera antología, por otro lado, no creo que el ‘Dreirdre’ de Lola Robles palidezca en absoluto ante el resto de los textos.
    Lo de la faja de ‘Cenital’ es opinable, claro está, pero no creo que haya 4 cuatro libros mejores del género escritos en nuestro idioma, sino fácilmente más de 40.
    Por otro lado, la pesimista opinión que ofreces sobre el lector medio del género entiendo que es una apreciación personal y que no responde a ningún estudio, análisis de mercado o encuesta, ¿verdad? No creo que tenga más rigor que si yo digo que todos los aficionados al fútbol forman parte de una masa atontada, que la prensa rosa solo la siguen cuarentonas crédulas o que la novela erótica la leen únicamente viejos verdes. Generalizar siempre tiene riesgos.

    • Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

      Claramente no estoy de acuerdo con las dos afirmaciones de Koreander sobre Terra Nova. “La textura” no es (de ninguna manera) la mejor del volumen, por más que sea un buen relato, y “Deirdre” palidece hasta la transparencia en comparación con varios de los demás relatos. De hecho, es un mal relato. Apreciación personal, of course.

      • Reply Korenader says:

        Puedo entender lo del primero, porque la historia favorita de unos puede no serlo de otros, pero decir que ‘Deirdre’ o el resto de relatos nacionales de Terra Nova palidecen me sigue pareciendo muy exagerado. Creo que de no ir firmadas las historias no sabríamos cuáles han sido escritas por españoles y cuál por extranjeros, por lo menos en lo que a calidad se refiere.

        • Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

          Bueno, es evidente que no sabría identificar su procedencia (tal vez de alguno sí) en base a la calidad y no estoy generalizando a partir de Terra Nova. Lo que estoy diciendo es que a mi, casualmente, en esos dos volúmenes, me han interesado más los relatos traducidos que los autóctonos (o no tan autóctonos, vamos, los escritos en español). Y no me cabe duda de que si no supiera de donde proceden los autores mi ranking seguiría siendo el mismo o muy parecido. El caso es que a mi ‘Deirdre’ me parece un relato muy flojo, ya lo justifiqué en mi reseña. Esté escrito aquí o en la china. Y es un caso, tampoco pretendo extrapolar nada. Y según los criterios que yo aplico lo es, otra historia es que tú apliques otros, cosa que me parece estupenda.

    • Reply Carlos says:

      Peor sería particularizar, ¿no?

    • Reply Carlos says:

      Yo entiendo que Pedro no acusa de nada a los lectores. De hecho habla de un argumento que él rechaza. Veamos:

      ” Pero hay un cargo que también se le imputa al fandomita y que resulta del todo improcedente: la falta de buenos escritores de género en español […]. Este argumento es sencillamente ridículo”

      Parece que estáis bastante de acuerdo, igual lo he leído mal.

  20. Reply Eduardo says:

    De todo el debate me quedo, si me lo permitís, con un par de cosas: escribir y esforzarse por la calidad y que sean otros los que juzguen
    Digo calidad y no ventas, notoriedad, fans, fandoms, premios y demás. Todo lo que no sea ese método de trabajo, me produce desasosiego e inseguridad. Eso supone delegar mucha responsabilidad en el criterio de editores y críticos, escuchar a los lectores que tengan a bien informarte de su parecer y no dar nunca por supuesto que has llegado. Nunca se llega o, dicho de otro modo, las cumbres son tan altas que puedes estar siempre subiendo y no llegar a las estribaciones de Borges, de Cortazar o de Ballard.
    Entonces, qué sentido tiene escribir y esforzarse? Vale, quizá no corones la cima, pero y lo bien que te lo has pasado en el camino?

  21. Reply Desconocimiento says:

    Esta entrada refleja el desconocimiento del lector con poco informado que cree dominar un tema, y es de una obsolescencia que resulta enternecedora.

    A ver. En primer lugar se parte de la base de que existen dos literaturas. ¡Una postura que es, de entrada falaz! ¿Quién determina lo que es la literatura? ¿Los lectores como usted? ¡Qué postura tan taimada, amigo! Está claro que no se puede juzgar ni desde el prejuicio ni desde el desconocimiento: no solo la la ciencia Ficción es España es literatura sino que tiene un pasado, cuando menos, digno. Y no solo respecto al más reciente, donde fácilmente se encuentran joyas entre los más jóvenes (o algunos más ya talluditos), sino entre los viejos del lugar. ¿Desde dónde juzga usted? Esos nombres que menciona tienen aprecio y prestigio, pero olvida muchos nombres recientes. Como mencionan más arriba: Negrete, Bermúdez, pero también Aguilera, Jasso, Arsenal o Barceló. ¿Y César Mallorquí? ¿Conde? ¿Dónde quedan las asociaciones y revistas especializadas que están dando vigor?

    Esta posición de esnobismo lector desinformado es lo que menos nos hace falta. Además, es falsa. La ciencia f y la fantasía están entrando no solo a nivel popular sino en el académico. Hay tesis doctorales en los areópagos nacionales —de los internacionales no quiero ni hablar—, y tesinas, y libros especializados. Si se molestase en salir del círculo cerrado en el que se mueve no le costaría ver nombres que se dedican con éxito desde la universidad a vertebrar un género. Puede que le hiciera falta, no sé.

    Esto es un indicador de madurez, una que existe. La que la profusión de títulos y autores que suenan en el entorno solo es un síntoma de algo que es una realidad.

    Si le disgusta, en lugar de dar voces en el desierto opinando desde la ignorancia, infórmese. Lea. O dedíquese a leer a autores que satisfagan sus necesidades desde el canon, pero se quedará fuera de un ámbito que ahora está palpitante. A lo mejor es que le molesta que esté tan vital.

    • Reply Roufus says:

      ¿Conde Mor?

    • Reply Fernando Hugo says:

      Pedro lleva tiempo dedicando tiempo a leer de género, y, si usted no se había enterado, entonces es que no lo sigue. Por supuesto, él, como todos, usted incluido, habla desde su punto de vista. Hasta ahí, creo que llegábamos. Y creo que su opinión está bastante más “informada” de lo que usted da por sentado. No se trata de quién decide qué es literatura, porque, desde hace tiempo, esto ya ha saltado por los aires, menos en España, diría yo, que esto de la posmodernidad nos llegó tarde, si es que llegó alguna vez. La cuestión es que justamente tampoco el ámbito académico da “patente de corso” de la supuesta calidad, aunque estaría bien que citara a qué “expertos” se refiere usted. No creo, tampoco, que Pedro haya hecho un post generalizando, afirmando que ciencia ficción sea sinónimo de “mala literatura”. De hecho, yo afirmaría que si ha escrito este post es porque le “duele” que el panorama español sea como es. Por otra parte, quizá porque de hecho Pedro conoce a Miéville, Valente, Boddard, y muchos otros, puede que tenga más elementos de juicio, comparativos, para juzgar a los autores españoles. La pregunta sería si los defensores patrios hacen igual, y de veras conocen qué se escribe fuera del terruño, y si, si lo conocen, son capaces de afirmar (con argumentos, y no con soflamas) que aquí estamos en pañales por dicha comparación.

  22. Reply Carlos says:

    No me gusta que estemos todos tan desinformados. Mi granito de arena en el tema os lo pongo en mi blog Con Solapas donde encontraréis las opiniones mejor fundamentadas de todo el ámbito editorial.

    Después de este comentario subliminal os dejo continuar con la retransmisión.

  23. Reply Joseph Remesar says:

    Pues no se que decirles, tristemente el hombre tiene argumentos y criterio para decir lo que dice – si comparamos el panorama español con otros países, la verdad que está muy lejos económicamente, competitivamente y profesionalmente. Como en tantas cosas, están a la cola de Europa. Para mi personalmente me sirvió de muestra que en la última World Fantasy Convention solo había un agente/editor español y ningún escritor (yo solo fui de oyente) – ¿tiene que ver esta ausencia con la calidad de lo hasta ahora escrito? ¿o es un problema del lenguaje? Al ver autores franceses, alemanes y hasta chinos traducidos, me temo que es lo primero. Eso si, soy positivo de que de toda esta vorágine saldrán buenos escritores y mejores editoriales.

  24. Reply Odo says:

    ¿En la última WFC no participó Jesús Cañadas?

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