17 May 2011

La noticia ya no es noticia: diarios y revistas en la era digital

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No conoco a nadie menos de 50 años que compre el periódico habitualmente. De vez en cuando, algún amigo compra el “Marca“, o un diario dominical por el suplemento o por la película que regalan, pero de forma muy esporádica.

 
La realidad es que casi nadie con un ordenador a su alcance compra o lee el periódico para informarse de las noticias, y las cifras de ventas descienden conforme se reduce la edad del potencial lector.

Tiene sentido. ¿Para qué esperar a mañana para conocer las noticias? Basta con mirar los “trending topics” de Twitter o algún agregador de noticias online para conocer la actualidad, al minuto. Conocer la actualidad sin demora es lo habitual para cualquier joven medianamente conectado a las redes sociales.

 
Un ejemplo claro fue la la muerte de Bin Laden. Se difundió en twitter 20 minutos antes que en cualquier medio tradicional de noticias.

 
Ningún periódico escrito en papel puede batir esa inmediatez tan característica del siglo XXI. La noticia que mañana aparecerá estará obsoleta para cuando se imprima y, sobre todo, no tendrá actualizaciones: será un texto muerto. Un redactor manda una noticia para imprenta y queda fija desde que las rotativas comienzan su trabajo. El desfase entre el momento en que se lee y el momento en que se escribe es insufrible para los plazos que se manejan en la sociedad digital.

 

Para cuando aparece impresa, la noticia ya no es noticia.

 

¿Quiere decir esto que el diario en papel está muriendo? En la mayoría de los casos, así es, y las cifras de ventas lo confirman.

 
La cruda realidad es que en pocos años nadie estará dispuesto a pagar por una noticia que cuando se entrega al comprador es ya un frío cadáver. Los periódicos gratuitos (como 20 minutos o Qué) seguirán imprimiéndose, pues su valor no es la información en sí, sino su red de distribución de fácil acceso (trenes, estaciones de metro, centros de trabajo) y su coste nulo para el lector, al estar subvencionados por anuncios. Da igual que informen de algo que ocurrió hace dos días: el diario es gratuito, y entretiene en el viaje o el desayuno. Suficiente.

 
Los grandes lobbies de comunicación saben que la gente ya no busca la noticia en el papel y tratan de ampliar las suscripciones en el mundo digital. Los modelos varían: desde aplicaciones específicas (Orbyt o The Economist para iPad, por ejemplo) a versiones online de pago (el modelo del New York Times), pasando por periódicos diseñados exclusivamente para plataformas digitales (como The Daily):

 

 

Entonces, ¿tienen sentido los periódicos en papel? Mi respuesta es rotunda: para obtener noticias, no. No pueden competir con aplicaciones que geolocalizan al lector y que le ofrecen las noticias más cercanas a su ubicación según ocurren, o a medios de comunicación online donde el lector también puede participar, ya sea comentando, votando, personalizando…

 
Sin embargo, creo las revistas en papel seguirán gozando de salud, al menos por un tiempo. Su negocio es el análisis y éste no tiene la misma caducidad que las noticias. Nadie compra The Economist sólo para saber qué ocurre a nivel mundial, sino por qué ocurre y qué implicaciones tiene. Aporta valor a las noticias, y escoge con cuidado todos sus contenidos.

 
Aunque, puestos a comparar, aquí os dejo un vídeo de la versión digital de esta misma revista:

 

 

Salvo para cubrir el suelo a la hora de pintar, creo que las ediciones digitales sobrepasan a sus equivalentes en papel en todos los frentes.

 

¿Y tú?


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