22 Nov 2011

Reseña de ¡Absalom, Absalom!, de William Faulkner

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No creo que coja a nadie por sorpresa si digo que Faulkner es uno de mis escritores favoritos. Ya lo mencionaba por aquí, y suelo hacer referencia a él en bastantes entradas del blog.

Para este año, tenía pendiente leer la más difícil de sus novelas. Borges dijo de ella: “¡Absalom, Absalom! es comparable a El ruido y la furia. No sé de un elogio mayor.”

Yo, tampoco.

La historia

Portada de ¡Absalom, Absalom!

Ubicada en el  imaginario condado sureño de Yoknapatawpha en la época de la Guerra de Secesión, ¡Absalom, Absalom! cuenta la historia trágica de la familia Sutpen, desde su génesis hasta su destrucción.

Cuatro narradores tratan de reconstruir el rompecabezas de la saga de los Sutpen, cada uno manejando diferentes piezas del puzzle, desbrozando los enigmas y los acontecimientos que llevaron a su hecatombe.

El escritor

Pese a ser uno de los grandes novelistas del siglo XX, Faulkner es relativamente poco leído. Para muchos quizá incluso resulte desconocido.

Ubicar el estilo de Faulkner es sencillo usando a dos grandes escritores más populares como punto de referencia: Hemingway y García Márquez.

Faulkner es el opuesto literario de Hemingway. Donde el autor de El viejo y el mar usa monosílabos y frases breves, es conciso y aparentemente sencillo, Faulkner es opulento, complejo, enrevesado. En una de las obras de Faulkner hay una frase que ocupa 35 páginas (no es broma). Mientras, Hemingway escribió el cuento más corto que se conoce.

Quizá por ello ambos eran enemigos y se intercambiaban invectivas como las siguientes:

    “Jamás ha usado una palabra que pudiera mandar a un lector al diccionario.” (Faulkner sobre Hemingway)

    “Pobre Faulkner. ¿Verdaderamente piensa que las grandes emociones llegan con las grandes palabras?” (Hemingway sobre Faulkner)

Por otro lado, Gabriel García Márquez siempre se ha referido a Faulkner como “su maestro”. No en vano Macondo nace de las raíces de Yoknapatawpha. El Nobel colombiano nunca ha negado la influencia de Faulkner ni su admiración por uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos.

William Faulkner

He leído bastante a García Márquez y adoro su musicalidad, la magia que obra con el lenguaje. Considero Cien años de soledad como una de las más grandes obras del castellano.

Sin embargo, frente a Faulkner, García Márquez es un escritor minúsculo. Pese a que ambos fueron galardonados con el Nobel de literatura, no están en la misma liga: si la prosa de García Márquez es bella y enérgica como una ola, la de Faulkner es el océano Atlántico: grandiosa, violenta e inabarcable.

La novela

Lo que principalmente se observa en este libro es su inaccesibilidad. En cualquier clasificación (decente) de las novelas más difíciles de leer está situada en tercera o cuarta posición, solo por detrás de Ulises y Finnegans Wake, ambas de Joyce.

Es una posición merecida. Más compleja y de técnica más elaborada que El ruido y la furia, presenta un reto para cualquier lector. No se trata de un libro que pueda leerse con la televisión de fondo o incluso en el metro o autobús. Requiere concentración plena. Absoluta. Dedicación en cuerpo y alma durante todos los días que se dediquen a su lectura. Puedo decir sin vergüenza que he sufrido para leerla, y he tenido que releer páginas enteras, una y otra vez.

¡Absalom, Absalom! no es una buena novela para empezar a conocer a Faulkner. Estáis avisados. Se debe llegar a ella como horizonte, como meta. Si me pedís una recomendación, quizá el mejor libro para entrar en el mundo del maestro sea Los invictos. Después, recomendaría un  itinerario de varias lecturas (El villorio, Las palmeras salvajes) para continuar con otra de las cimas de Faulkner: El ruido y la furia. Por último, atacaría  Sartoris y terminaría con ¡Absalom, Absalom!.

El ruido y la furia

Si pese a todo alguien decide adentrarse directamente en esta novela, o la tiene pendiente tras conocer bien al autor, aquí van dos consejos adicionales.

  • El primero: que se arme de paciencia. Incluso ingleses y americanos encuentran al Faulkner de ¡Absalom, Absalom! críptico e indescifrable, y pocos son los que completan la lectura de esta descomunal e intrincada obra. Persistencia.
  • El segundo: si no leéis en inglés, os recomiendo escoger la traducción de Martínez-Lage pero, sobre todo, evitar la de Beatriz Florencia Nelson. Dentro de la increíble dificultad de traducir este libro, debo reconocer que es nefasta.

Tratar de reseñar a William Faulkner como se merece está fuera de mis capacidades. Simplemente, no tengo palabras. Tras leer tres o cuatro páginas de casi cualquiera de sus novelas se aprecia no solo la superior maestría de su lenguaje, sino la inmensidad de su universo.

¡Absalom, Absalom! es una de las obras cumbre de la literatura universal, a la vez que una de las más inabordables.

Lo mejor:

  • El lenguaje alcanza cotas desconocidas. Ningún otro autor que haya leído podría haber escrito con tanta intensidad durante tantas páginas.
  • Los personajes. Thomas Sutpen pasa a la nómina de mis personajes favoritos.

Lo peor:

  • Complejísima. Dificilísima. Requiere varias relecturas y un esfuerzo sobrehumano.
  • Tras terminarla, no podrás leer durante un tiempo: todo te parecerá simple, blando, inerte.

Nota: 10

 


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