27 Aug 2012

Sobre las críticas negativas

22 Comments Ensayo, General, Noticias, Reseña


Hace unos días aparecía en la red un excelente texto sobre los libros mayores de Tolkien (El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion). El propietario de blog donde se publicó dividió su análisis en dos entradas: la primera elogiaba El Silmarillion, posiblemente el libro menos leído de Tolkien y, a la vez, el mejor; la segunda, recomendaba encarecidamente El Hobbit como lectura infantil y (¡herejía!) criticaba abiertamente El Señor de los Anillos.

De manera casi simultánea, The New Yorker publicaba How to be a Critic, un llamamiento a los críticos literarios (y, en general, a cualquier lector) para terminar con el buenrollismo imperante y potenciar, en cambio, la crítica justa y responsable.

Unos meses atrás, un amigo me recriminó que no hiciera críticas negativas en el blog: “no puede ser que todo lo que leas sea bueno“, dijo. Y es cierto: por eso no reseño todo lo que leo.

Aún así, pregunté en twitter si se veían útiles las críticas negativas. Muchos contestaron que sí, que incluso las leían más, para contrastar con las positivas (más abundantes, quizá). Elías Combarro (@odo) respondió que a él le gustaban especialmente porque, si exponían claramente los elementos negativos, puede que le convencieran para leer el libro reseñado: al fin y al cabo, cada uno busca diferentes cosas en una lectura y (por ejemplo) un lenguaje rico o una trama compleja pueden considerarse negativamente por unos lectores pero ser exactamente lo que otros buscan.

Por último (jamás un post ha tenido un preámbulo tan extenso), el New York Times explica en este artículo el sorprendente mercado de compra de reseñas falsas, obviamente positivas. El creador de dicho sistema de falsificación de críticas desconfía ahora de todas las reseñas online — de libros o de cualquier otra cosa –. “Cuando hay veinte positivas y una negativa, creo en la negativa”, dijo.

Da que pensar…

—o—

Hay demasiados libros malos. La mayoría no merecen ser publicados ni (mucho menos) leídos. Por cada novela decente hay mil descartables. De los cientos de miles de libros que se publican al año en el mundo, quizá haya una o dos obras maestras.

¿Tiene sentido perder el tiempo hablando de los libros malos? En contra de lo que creía, parece que sí: casi es imperativo.

Sin embargo, no han sido estos puntos los que me han convencido definitivamente, sino la reacción de un lector a la crítica negativa a El Señor de los Anillos que mencionaba al principio.

 

Se trata de una crítica articulada, justificada en sus términos, clara, expositiva. El reseñador indica dónde, para él, residen los defectos del libro. No se trata de una crítica hecha desde el odio, el rencor, la frustración o el desconocimiento. Podemos estar más o menos de acuerdo con su análisis y sus conclusiones, pero la forma es impecable.

Por el contrario, el lector a quien me refiero, fan de Tolkien, se negó a comentar dicha entrada en el blog. Se negó a darle importancia, a entrar en un debate, a contrastar sus argumentos, a establecer un diálogo.

Negó la posibilidad a lectores ajenos de entender los puntos de vista a favor y en contra.

Con su falta de respuesta le ha dado la razón a la crítica negativa, pues ésta aporta una enseñanza, un armazón analítico que permite, si se sabe, desmontarlo o construir sobre él; sobre el silencio, en cambio, poco puede aprenderse.

 

Este fenómeno también ocurre con las críticas positivas, exaltadas, sobre los Grandes Libros De La Alta Cultura, que no argumentan sus propuestas, que no moldean un corpus expositivo desde el que lanzar halagos o vituperios.

Es difícil aprovechar esas Altas Reseñas si no se sabe ya de qué se está hablando; si lo que se busca es, en definitiva, entender. Es difícil hacer una reseña para todo tipo de público pero algunas parecen no dirigirse a nadie.

 

Por mi parte, en mi papel de converso, creo haber visto valor en aportar mi granito de arena para asfixiar a los libros que lo merezcan. Y, sobre todo, en exponer la justificación para ello, ofreciendo argumentos y no sensaciones o fanatismos.

Leo muy pocos libros malos. Mis lecturas suelen ir guiadas por lecturas anteriores, por recomendaciones de gente que conoce mis gustos, por investigación previa. No suelo equivocarme. Y, cuando lo hago, tengo la sana costumbre de abandonar los libros antes de perder el tiempo con ellos.

No esperéis aquí, por tanto, una avalancha de reseñas negativas. Pero, como las meigas, haberlas, habralas.


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22 Comentarios a “Sobre las críticas negativas”

  1. Reply Cagafo says:

    Por alusiones.. 😉

    Como bien dices, se publican muchos libros malos. Algunos ni siquiera son ‘buenos libros malos’ al estilo de Ready Player One. Una reseña que sirva para orientar siempre viene bien. Hay muchos libros buenos y muchísimos más malos, y aunque gracias a blogueros como tú siempre podemos encontrar los buenos, los malos son invasivos, y en el caso de novedades se trata de una plaga que no ha pasado el filtro del tiempo.

    Hacer una crítica como la de Tolkien me costó mucho, creéme. Adoro al viejo profesor, y ha sido muy importante en mi formación lectora. Probablemente sea uno de los tres autores que mejor conozco: le he leído mucho y he leído mucho sobre lo leído. Mi intención era poner en perspectiva su obra más conocida, pero era una opinión personal, argumentada. Eso sí, lamento que haya quien se inhiba de reaccionar, pero Tolkien levanta pasiones. La crítica trataba que quitarme la pasión de encima. Es un ejercicio sano.

    Como dice Broody, hay que poner las cosas en su sitio. Es imposible que cada libro publicado sea bueno. El mejor crítico es el tiempo, pero algo de información en tiempo real es necesaria. Y más difícil que encontrar una crítica mala es encontrar una buena crítica mala (en ese sentido Martin Amis es un faro).

    Las críticas negativas son necesarias. Las positivas, más.

    Esta entrada es muy, muy positiva. Enhorabuena. ¡En ascuas me quedo!

  2. Reply Carmen Grau says:

    Pedro, esta es la segunda vez que visito tu blog y me ha encantado, como la primera vez. Esto de las reseñas es un tema delicado. Yo tampoco las hago negativas. Solía hacerlas pero solo en una ocasión me aportaron algo positivo. Allá por 1999 publiqué una en Amazon en inglés, cuando todavía no existía en España, sobre un súper ventas pésimo que hablaba de nuestro país como si fuera tercermundista. Para mi sorpresa, al cabo de unos días había un artículo en El País que me citaba varias veces. En otra ocasión, hice una crítica negativa de “El código Da Vinci” en un foro literario y todos los que había allí me pusieron a parir, con insultos y todo. Desde entonces decidí que si un libro no me gusta no voy a decir nada, al menos públicamente. Pero como tú, no suelo encontrarme con libros malos. Si un libro no me va a gustar lo veo desde las primeras páginas y lo dejo. En cuanto a las reseñas de buen rollo… se notan mucho. Muchos lectores ya están aprendiendo a no hacer caso de ellas. Yo misma me fijo en la sinopsis y otras cosas antes que en las reseñas, ¡a no ser que sean negativas! Así que es cierto, las negativas son más útiles, aunque también me las miro con lupa. Algunas son por parte de valientes, pero otras son para hacer daño.

  3. Reply Miquel says:

    Muy interesante.

    La verdad es que, salvo en casos extremos, cuando escribo una reseña no me lo planteo tanto en términos de positivo y negativo como de “vamos a ver qué me ha gustado y qué no me ha gustado de este libro”. Luego, claro, hay libros que tienden más a lo positivo y libros que tienden más a lo negativo. Muy pocos libros, si es que hay alguno, son perfectos y lo mismo puede decirse de los lectores y de los reseñadores, al menos si el lector o reseñador soy yo. Para mi escribir una reseña es una oportunidad magnífica de revisitar un libro y trato no solo de poner lo bueno y lo malo, desde la subjetividad más objetiva posible, como de reflejar lo que la experiencia de su lectura ha significado para mi. Esto último es lo más difícil. Y una cosa os digo: cuanto mejor es un libro más difícil resulta reseñarlo. Y luego está, claro está, el derecho del reseñador a tragarse sus propias palabras.

    No me digáis que no disfrutáis cuando leéis una reseña negativa bien argumentada de un libro que os ha gustado. Una reseña es reflejo tanto del libro como del lector que escribe sobre él, por si sola no tiene demasiado valor.

    Muy bien Pedro, te ha salido muy bien 😉

  4. Reply Josep Maria says:

    He de reconocerlo, me encantan las reseñas negativas, las reseñas negativas argumentadas claro, y eso es muy dificil de encontrar. Normalmente, cuandos buscas información de un libro, vas a parar a pongamos por ejemplo Amazon, y todo son estrellitas a tuti plen, después de leer un par me voy directamente a las reseñas de 1 estrella, a ver cual es la opinión contraria, y la mayor parte de las veces te dicen que no les gusta y no han terminado de leerlo, pero sin argumentar NADA, o sea, que no dudo que veré reseñas negativas argumentadas próximamente. 😉

    Muy buena entrada Pedro.

  5. Reply Marta Querol says:

    Enhorabuena por esta entrada, con la que estoy de acuerdo en la mayor parte. Y la clave está en una frase que dices al principio, y es que “la crítica sea justa y responsable”. Es cierto que muchas de las críticas positivas resultan empalagosas y excesivas, y el tufo a compadreo tira para atrás; pero también lo es que en las negativas se encuentra un alto porcentaje de bilis y charcutería putrefacta, nada de justas y responsables. Y tienen más peligro las segundas que las primeras.
    Yo también decidí hace tiempo comentar (no me dedico a hacer reseñas aunque de vez en cuando hago alguna en mi blog) solo los libros que me gustaban. No me valía la pena perder el tiempo con los que no, mi opinión tampoco es relevante y si a mucha gente le ha gustado y a mí no, para qué meter el dedo. Aún así alguna vez lo hago e intento ser respetuosa y tan ecuánime como algo tan subjetivo pueda dejarme ser.
    Pero como digo, la realidad es que me he encontrado en la mayoría de críticas negativas una violencia innecesaria, llegando a la humillación del propio autor. A veces incluso a la difamación (esto ocurre principalmente en sitios donde se hace bajo seudónimo). Y como lo más frecuente es que las positivas sean “taitantas” y las negativas 3 o 4, es más fácil leer las 3 o 4 que bucear entre las mayoritarias a ver cual lees.
    Ahora, sí que se agradece encontrar reseñas u opiniones negativas que al menos al leerlas y no pudiendo opinar sobre su veracidad por no haber leído la obra, te den una idea de las carencias de un texto
    Esta postura es bastante general (la de comentar lo que gusta y no comentar lo que no) y al final da la impresión de que todos son unos pelotas o gente que no se moja porque todo lo que leen no les puede gustar. Pero la cuestión es más sencilla, lo que no les gusta no lo dicen, y punto.
    En algunos reseñadores sus críticas siempre son destructivas y me hacen pasar un mal rato (ni me imagino el que pasa el autor) leyéndolas por lo destructivas; y solo espero que un libro mío nunca caiga en sus manos, porque a diferencia de lo que comentaba antes (mayor predisposición de la gente a comentar lo que les gusta), estos suelen disfrutar como gorrinos descuartizando lo que no les gusta, que además son la mayoría de sus lecturas. Como los definí en mi blog hace un tiempo, son lectores “destroyer”.
    Pero sí, siendo justo y respetuoso puede decirse todo. Y es deseable.

  6. Reply Mara Oliver says:

    Es cierto que hay cada reseña inflada que cuando una deshincha, yo tiendo a creérmela más :S En especial me ha gustado lo de buscar diferentes cosas, porque es verdad. Hace muy poco debatí con una amiga sobre un libro (ella cuenta maravillas y a mí me pareció una chufa), es de uno de esos autores que dan pistas falsas y utilizan deus ex machina para “sorprender”. Puesesto a ella le encanta y yo lo odio, prefiero las pistas sutiles aunque me vaya imaginando lo que va a ocurrir. Tiempos, tiempos, bandos, bandos 😉
    mil besotes!!!

  7. Reply David says:

    Creo que hay mil razones, muchas de ellas buenas, para hacer una crítica negativa. El crítico, en su calidad de opinador más o menos representativo, tiene unas reponsabilidades. Una de ellas, creo yo, es evitar que los lectores pierda el tiempo o que a la gente le tomen el pelo. Si, como dices, la crítica está bien articulada (cosa que no ocurre siempre, ni siquiera en las reseñas positivas), y si quien la lee tiene un mínimo de espíritu deportivo (dejamos aparte aquí a quienes reaccionan con la visceralidad y el insulto como si se hubiera atacado un dogma), algo saldrá aprendiendo.

    Ejemplo paralelo: si los programas que ponen en televisión son una mierda, alguien tiene que decirlo. El argumento del “si no te agusta, apaga y deja en paz a los demás” no me sirve. Porque si siguiéramos ese ejemplo, todavía estaríamos en la Edad de Piedra del pensamiento y la reflexión estética. En un articulito reciente (Babelia, 28-7-2012), Alberto Manguel decía que “cada vez que el escritor inventa una nueva trampa, el lector cae en ella, la reconoce y de inmediato exige otra”. El día que nadie exija nada, nos quedaremos sin grandes libros.

    Un abrazo, Pedro.

  8. Reply Talismán Dreams says:

    Yo siempre reseño los libros que leo, me gusten o no. Es cierto que suelo escoger libros que desde un principio sé que tienen más posibilidades de gustarme. Pero siempre hay alguno del que yo esperaba algo que no encuentro, o no me gusta la forma en la que el autor me lo presenta.
    Siendo siempre respetuoso, y argumentando lo que no nos ha gustado, creo que es positivo que la gente pueda ver que hay varias opiniones dependiendo del tipo de lector.

    Sobre la credibilidad de las reseñas positivas en exceso, me remito a lo que acabo de mencionar más arriba; los lectores, por regla general, compran un libro que ya saben que entra dentro del género que les gusta. Por lo tanto, es de suponer que el libro tendrá una reseña positiva. Por supuesto habrá personas que, por una cosa u otra, decidan omitir las cosas que no les han gustado… pero yo creo que son las que menos.

    ¡Un saludo!

  9. Reply Mientrasleo says:

    Me ha parecido un argumento muy interesante. Yo hago muchas lecturas y, como tú y salvo 4 o 5 excepciones, prefiero sólo hablar de aquellos libros que me gustaron a llenar líneas diciendo los que no. Sin embargo y en ambos casos lo bueno es la argumentación, no vale decir que algo es buenísimo o malísimo simplemente porque te gusta o no. Argumentar!
    Besos

  10. Reply Pedro says:

    Carlos: Tu entrada sobre El Señor de los Anillos me ha servido para conocer el punto de vista de alguien a quien no le gusta. He oído criticar mucho a este libro, pero siempre han sido frases sueltas o argumentos que lo descalifican por incluir seres fantásticos, elfos, enanos (me pregunto si habrán leído La Odisea o Sueño de una Noche de Verano, y cómo compensarán sus incongruencias internas…) Tu argumentación ha puesto sobre la mesa temas sobre los que poder hablar y contraponer unas opiniones a otras. Que es, creo, donde va gran parte del valor de una reseña.

  11. Reply Pedro says:

    Carmen: Muy mal. ¡Visítalo más a menudo! 🙂 Desde luego me da pereza hablar de libros que no me han gustado, porque hay tantos buenos de los que poder hablar. Pero los puntos que menciono en el post me han acabado de convencer. Quizá no sea valioso hablar de un libro malo como tal, sino aportar un aparato crítico (el mío), con sus defectos y valores, de manera que mis lectores entiendan por qué considero malo cierto libro. Así ofrezco las dos caras de la moneda (reseñas positivas y negativas) y quien visite el blog puede analizar mejor si soy la persona adecuada para recomendarle libros, o no. Sólo dando un punto de vista mis propios criterios aparecen sesgados.

  12. Reply Pedro says:

    Miquel: Cierto, yo tampoco. Pero la verdad es que tiendo a poner más en juego los argumentos positivos, ofreciendo una cara amable del libro. No me gusta jugar con el trabajo de la gente y, si bien es muy presuntuoso por mi parte creer que tengo algún peso o influencia para ello, prefiero errar por cauteloso.

    Pero lo cierto es que sesgar así las críticas o directamente (como hago habitualmente) no emplear el tiempo en reseñar directamente negativas, bueno, he descubierto que no es beneficioso.
    Repito que pese a todo no voy a reseñar casi nada negativo, pero donde haya algún libro en el que que crea que un punto de vista negativo puede aportar, lo aportaré.

  13. Reply Pedro says:

    Josep María: Desde luego una buena entrada/reseña negativa aporta más que cien “Me gusta” sin más. Lo cierto es que las críticas negativas que suelo leer son directamente despectivas y no dan ninguna confianza. Pero cuando están bien hechas (y como dice Miquel son de un libro que te gusta), te apetece remangarte y responder 🙂

  14. Reply Pedro says:

    Marta: ese punto es fundamental. Normalmente lo negativo que leo rezuma bilis y envidia, y por eso no me gusta trabajar en ese terreno (quizá yo también haga eso sin ser consciente). El respeto al trabajo de todos, y sobre todo el respeto al tiempo y el dinero del lector, que es para el que todos “trabajamos” es imprescindible.
    Hay libros con los que te gustaría ensañarte. Es tan fácil hacerlo que resulta difícil controlarse. Pero lograr ese equilibrio entre hacer sangre y escupir vinagre en la herida frente a desnudar las vergüenzas de un libro, sin más, es complicado. Al menos para mí.
    Lo intentaré.

  15. Reply Pedro says:

    Mara: efectivamente, contrastar los puntos de vista es enriquecedor, incluso si al final no acabas haciendo caso al libro o a ninguna de las reseñas. Es algo evidente, que conocía y podía incluso haber explicado a quien me lo preguntara, pero no ha sido hasta estos días cuando verdaderamente he acabado de interiorizarlo.

  16. Reply Pedro says:

    Talismán: Te alabo el proceso. A mí se me resisten las críticas negativas. No es que todo lo que digo de un buen libro es positivo (en absoluto), pero es cierto que puede pasar desapercibido o no haber puesto tanto énfasis como debería para resaltarlo. Mea culpa. Trataremos de mejorar. 🙂

  17. Reply Pedro says:

    Mientrasleo: La argumentación es el valor de la reseña. Lo demás son gustos y sirven de poco a quien busque tomar una decisión sobre la compra/lectura de un libro.

  18. Reply Pedro says:

    A todos. Es lugar común pero no por ello es un ápice menos cierto: los blogs viven de los comentarios de sus lectores, que son los que le dan sentido, lo enmiendan y apuntalan, lo critican o recomiendan. Y siempre, como debería hacer la RAE, le dan esplendor.

    _Gracias_ por comentar.

  19. Reply Saya says:

    Yo soy de las que prefieren poner todo lo bueno y lo malo en una reseña, de lo que leamos o lo que veamos. Pero bueno, para gustos colores… y para colores el arco iris. ^^
    Gracias por tan buenas entradas que nos hacen reflexionar Pedro, sigue así. 🙂

  20. Reply admin says:

    Saya, yo también suelo ponerlo todo. Pero hay libros de los que me inhibo de hablar. Veremos cómo se da desde ahora 🙂
    Gracias a ti por leerme. De verdad.

  21. Reply Sinjania [Traducción. Edición. Escritura] says:

    En general estoy de acuerdo con todo lo expuesto en el post (cuya lectura he recomendado a mis alumnos del curso de crítica literaria). Con la salvedad de eso que apuntas de que cuando un libro no te gusta, sencillamente lo dejas y por supuesto no lo reseñas.

    En mi opinión, desde el momento en que decidimos ejercer la crítica (aunque sea de manera amateur en un blog personal), nuestra obligación es finalizar ese libro y hacer una reseña razonada que sirva de advertencia al lector. Adorno decía que un crítico era un agente del tráfico literario. Y el principal de sus objetivos, (aunque no el único) es orientar al lector. Y en esa orientación deben señalarse los libros buenos, recomendables y de lectura obligada; pero también advertir de los malos, de los que son una pérdida de tiempo.

    Aprovecho para felicitarte por tu fantástico blog. Saludos.

    • Reply admin says:

      Hola, bienvenida al blog y disculpa la demora en contestar.

      Hmm, no estoy de acuerdo. Hay varios motivos para ello pero, como casi siempre, el principal es la falta de tiempo.

      En mi tiempo libre yo leo por placer (aunque como lector editorial haga otro rol) y cuando no disfruto con un libro lo dejo. Tener un blog no debe ser (para mí) una carga tan desmesurada que acapare y condicione el resto de mi vida lectora. Al fin y al cabo, esto lo hago por afición. Ni siquiera termino los libros bajo el rol de lector editorial, cobrando más por leer un libro completo que uno parcial. Cuando sé que el libro es malo (y eso se sabe rápido), todo lo que lea desde ese momento será un suplicio para mí y un pequeño hurto para la editorial, a la que estaré cobrando más por algo que no le servirá de nada. Desde luego que no es mi cometido tomar esa decisión última, por lo que en ocasiones los termino. Pero en las situaciones claras (como cuando me llega el texto de un aficionado) creo que es más honesto dejar de leerlo.

      Por otra parte, no creo que sea “sano” terminar todos los libros. Para hablar de lo malo que es cierto libro, con argumentos, hacen falta pocas páginas en la mayoría de las ocasiones (tengo una entrada aquí al respecto). Completar el libro sólo sirve para corroborar eso o conocer la sinopsis completa de la novela, pero eso no tiene por qué ser imprescindible para hacerle una crítica, en mi opinión.

      Por último, como sabrás comprobado, no actualizo el blog con una frecuencia rabiosa. No me gustaría hacerlo ni personalmente creo que los lectores que tenga quieran asumir un ritmo mayor. A mí me encanta estar al día de novedades, pero las entradas que yo hago no son, en general, noticias, sino reseñas, análisis, reflexiones, etc. Textos que requieren un poco más de tiempo del lector para ser consumidos y, aunque no lo parezca, mucho tiempo mío para elaborarse. Si tuviera que hacer una entrada por cada libro que leo o que abandono, el grado de actualizaciones sería mayor y, puesto que mis recursos son limitados, tendría que emplear menos tiempo todavía para leer o para generar cada contenido del blog, lo que haría que la calidad que pueda tener se resintiera.

      No rehuyo hacer crítica de ningún libro pero en última instancia se trata de una cuestión de prioridades: no puedo hacerlo todo, así que opto primero por no leer lo que no me gusta y segundo por analizar sólo aquello que me apetece o donde considero que mi opinión puede aportar algo. Y la verdad, hablar de libros malos no es algo que me haga disfrutar en exceso, aunque lo hago y lo seguiré haciendo.

      Espero que lo entiendas 🙂

      Muchas gracias por comentar y un saludo.

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