23 Oct 2012

Jagannath, de Karin Tidbeck

7 Comments Ciencia Ficción, Fantasía, Relatos, Reseña


Hay textos que sólo pueden ser entendidos en retrospectiva. La introducción de Elizabeth Hand para Jagannath es uno de ellos:

Es extraño, casi inaudito, encontrar autores con un talento tan extraordinario que parecen haber salido a la arena literaria completamente formados, como Atenea de la cabeza de Zeus. Pero vivimos tiempos extraordinarios, y en Karin Tidbeck parece que hemos encontrado a la artista que merece nuestra época”.

Lejos de ser la boutade que aparenta, tras leer esta colección de relatos suscribo las palabras de Hand punto por punto.

Trece cuentos se incluyen en esta colección. La mayoría son excelentes; algunos, perfectos. Un puñado de ellos ha sido publicado con anterioridad en inglés. Quizá por haberlo hecho en revistas “menores” han pasado desapercibidos, pero sería una estafa que al menos dos de ellos no lleguen a ser finalistas al premio Hugo.

No hablo a la ligera: “Who is Arvid Pekon?” es un cuento digno del propio Kafka, “August Prima” habría dado envidia a Carroll y “Aunts” crea una mitología propia en menos de 2.000 palabras; “Pyret”, “Jagannath” y “Beatrice” son inolvidables; todos son extraños.

Las historias de Jagannath no son golosinas azucaradas, sino narraciones inquietantes, originales, abiertas. Escenarios desgarrados y mundos anómalos, incómodos. No busques aquí esparcimiento, sino desasosiego.

Los traductores saborearán con especial deleite (o livor) la exquisita prosa inglesa con la que la propia autora ha vertido los textos desde su sueco natal. En un interesantísimo epílogo, Karin Tidbeck reflexiona sobre este proceso de autotraducción inversa y sobre las dificultades que una autora de fantasía encuentra para publicar en su propio país. A este respecto, en España estamos a la altura de Suecia.

Estas 142 páginas de ficción weird — nombre de moda para lo que no encaja — han sido alabadas por Ursula K. Le Guin y China Miéville, entre otros.

Leelas con calma: tardarás muchos años en encontrar algo igual.


Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Twitter
  • StumbleUpon
  • Digg
  • del.icio.us
  • Meneame
  • Google Buzz
  • Bitacoras.com
  • email
Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,
written by
The author didn‘t add any Information to his profile yet.
Related Posts

7 Comentarios a “Jagannath, de Karin Tidbeck”

  1. Reply Cristina says:

    Parece que últimamente las obras weird (sean “weird fiction” o “new weird”) están proliferando, no sé si como consecuencia de la sensibilización por parte de los editores, que se ariesgan con textos difícilmente catalogables en algún género. No conocía a Tidbeck pero por lo que cuentas creo que es una autora que merece ser más conocida y reconocida. Trasladar sentimientos complejos a través de las palabras parece ser su super-poder… y el mundo está sediento de magia… 🙂

  2. Reply Josep Maria says:

    ¡Ostras!, no se como se me ha caido en el kindle. ¡Que cosas!

  3. Reply admin says:

    Cristina: tienes razón. Mi sospecha es que los escritores están tratando de separar las barreras entre géneros y todavía no sabemos cómo llamar a eso, así que le damos la etiqueta weird a falta de una mejor.

    Josep María: ¿tú también tienes el virus ese tan raro que te quita un poquito de dinero y te deja un libro en el Kindle? xDD ¡Ya me contarás!

  4. Reply Miquel says:

    ¡Yo también tengo ese virus! Y creo que se contagia a través de tu blog, entre otros. ¡Vacunadlos por favor!

  5. Reply Miquel says:

    Pensando en este artículo y este libro (que ya me espera en el ebook, por cierto) me acuerdo de los enormes elogios que le dedicó Gary K Wolfe a Elizabeth Hand en el libro aquel de Evaporating Genres. No había oído hablar de ella antes de eso y ahora vuelve a salir en la introducción de Jagannath. Puede ser una autora a recuperar.

  6. Reply Pedro says:

    Yo tampoco la conocía Miquel, y estuve muy tentado de buscar el enlace en Wikipedia para colocarlo en la entrada, pero cuestiones de tiempo, como siempre, me hicieron desistir.

    Tu comentario me recuerda mi error: echemos un ojo 🙂

Deja un comentario