14 Oct 2013

Sobre la traducción de Loki

31 Comments Fantasía, Noticias, Novela


Faltando a todas las costumbres y buenos hábitos sobre titulares, no hablaré en realidad ni sobre traducción ni sobre Loki, aunque este artículo tenga mucho que ver con ambos.

A principios de 2012 adquirí los derechos en castellano de una novela autoeditada titulada Loki. Contacté con su escritor, Mike Vasich, y pacté con él unos términos beneficiosos para ambas partes. No soy traductor ni pretendo ganarme la vida traduciendo (entre otras razones porque no sería capaz), pero he sido yo quien la ha traducido durante más de un año.

Loki

Aunque seguro que hay casos previos que desconozco a día de hoy, creo que Loki es la primera novela moderna en cuyo proceso de publicación, tanto en inglés como en español, no ha participado ninguna editorial: para Loki sólo han intervenido su autor y su traductor, las dos personas que, mejor o peor, han hecho el trabajo. Vasich autopublicó la edición en inglés y yo autopublico la versión en español.

¿Razones para emprender este proyecto? Muchas. Reto personal. Aprendizaje. Experiencia. Entretenimiento. Pero, principalmente, como se dice en informática, Loki es una prueba de concepto, un experimento que demuestra que algo es posible, que puede hacerse. Loki confirma que a los traductores se les han acabado las excusas: están en disposición de cambiar su propia situación.

Los escritores son la base de la literatura de una lengua, pero los traductores siguen y seguirán siendo la pieza principal del entramado global de la literatura. Repito el lugar común por si alguien todavía no lo ve claro: no existiría una historia mundial de la literatura sin traductores. Y, sin embargo, siguen siendo el patito feo de esa historia.

Hace unos meses (que me disculpen los académicos por no buscar los tuits para incluir las referencias), Joe Abercrombie se quejaba en Twitter del trato que recibía de las editoriales por sus ebooks. Decía que los porcentajes (royalties) que le ofrecían por sus libros digitales eran ridículos si se comparaban con lo que le ofrecía Amazon, y advertía que esa política no era sostenible.

Hablando en general, y sin conocer los términos específicos del contrato de Abercrombie, una cláusulas generosas para libros digitales suelen dejar al autor en torno al 25 % de cada venta. Amazon ofrece el 70 %.

Por ejemplo: la trilogía digital completa de La primera Ley, en inglés, se vende en Amazon por 18 €. Con el contrato (teórico) del 25 %, a Abercrombie le corresponderían 4,5 € por cada venta. Amazon le da 12,6 €, casi el triple, si se salta a la editorial y cuelga él mismo sus libros.

Los autores empiezan a estar hartos de malvivir tras hacer el trabajo por el que come toda la cadena editorial. Los traductores también. Al leer esos tuits, me preguntaba cuánto tardaría Abercrombie en lanzarse a publicar en digital por su lado. Y también pensaba sobre cuánto tardarían los traductores en aceptar de que ellos son la siguiente fase del proceso. Me puedo imaginar a Gemma Rovira, a Manuel de los Reyes y a Cristina Macía hablando directamente con Rothfuss, Bacigalupi y Martin para ofrecerles contratos de traducción y gestión de derechos en castellano en los que los porcentajes para escritor y traductor sean mucho más jugosos que los que obtienen de las editoriales.  Puede que los sellos se hayan encargado ya de blindar sus grandes sagas (no me imagino a Alejo Cuervo dejando marchar los derechos de Winds of Winter), pero, tras dichas sagas, los escritores siguen escribiendo y no todos los libros están precontratados.

No ignoro que las editoriales ofrecen anticipos por los derechos de publicación en otros idiomas. Con autores autopublicados es mucho más fácil negociar ese escollo, dado que no exigirán anticipos o aceptarán unos mucho más bajos. El principal reto es encontrar un libro autopublicado que interese al traductor. Puede que no sea tarea sencilla, pero si uno se quiere saltar la cadena editorial, tiene que asumir parte del trabajo que ésta hace. (En mi caso, no tardé ni media hora desde que comencé a buscar hasta que empecé a escribir a Vasich).

Por otro lado, ¿qué impide a un traductor trabajar sobre textos cuyos derechos ya han expirado y por los que no tiene que desembolsar un euro? En Gutenberg hay miles de libros pendientes de traducción sobre los que no pesa ninguna losa legal, y en Public Domain Day se incluyen los autores cuyas obras han pasado a ser de dominio público: en los dos últimos años, y cito sólo a los más populares entre muchos, Robert Musil, Stefan Zweig, Henri Bergson, James Joyce, Rabindranath Tagore y Virginia Woolf.

Los siglos han dejado un rastro casi infinito de obras memorables. Nada impide que los jóvenes trujamanes se atrevan por su cuenta con Homero, que aparezca una nueva y revolucionaria traducción de Guerra y Paz, o que algún artesano de la palabra se decida a verter por primera vez al español los Miscellany Tracts de Browne.

Admiro profundamente la labor del traductor. Creo que se trata de una profesión exigente, que requiere un dominio profundo de los idiomas y las culturas. Opino además que el traductor no sólo carece de prestigio cultural, sino que ni siquiera obtiene recompensa económica suficiente por su labor. El traductor, permítanme la vulgaridad, es la puta peor pagada del mundo intelectual.

Pero hoy día los traductores ya no dependen exclusivamente de las editoriales para poder recibir un salario por su trabajo, sino que, como los escritores, tienen a su disposición las herramientas necesarias para ser autónomos. No seré yo quien cuestione importancia de las editoriales (aunque muchas hayan perdido el norte, siguen siendo fundamentales), pero es importante reconocer que existen más alternativas, saber que se pueden abrir caminos que, en mayor o menor medida, sólo dependen de uno mismo.

Amigo traductor, deja tus dudas a un lado y piénsalo: si alguien ajeno a la profesión puede recorrer esos caminos, ¿cómo no vas a poder hacerlo tú?


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31 Comentarios a “Sobre la traducción de Loki”

  1. Reply Malapata says:

    ¿Hay forma de hacerse con una copia que no pase por Amazon/Kindle?
    Gracias, espero que el proyecto vaya muy bien.

  2. Reply Alfredo Álamo says:

    Un sólo apunte: En España los derechos de autor de los autores que citas se calculan en base a 80 años tras su muerte y no 70. No vaya alguien a ponerse a traducir a Joyce y luego le llegue una notita de sus editores aquí.

  3. Reply Alfonso Castelló says:

    Fantástico. Solo un par de preguntas: ¿(cuánto) pagaste por los derechos de traducción? ¿Vais a medias en las ventas, o cuál es el porcentaje?

    • Reply admin says:

      Hola Alfonso.
      Pagué lo que acordamos, 100$, que bien podría no ser nada. El hecho es que no estaba interesado en negociar, pero estoy convencido de que no hubiera costado mucho dejar sin coste esa parte. Al fin y al cabo, es interesante que tu obra se traduzca a otros idiomas.

      En cuando a porcentaje, fue un acuerdo como el de un editor (yo) con un escritor. No tengo a mano el detalle concreto pero creo que fue 10% físico y 25% digital.

  4. Reply Silvia says:

    Me parece interesantísimo esto que planteas y desde luego que, a largo plazo, quién sabe si puede ser un modo viable. Como yo ahora mismo estoy tocando todos los palos del mundo editorial (traducción, edición, marketing y secretaria de los cafés), quizá mi opinión esté un poco sesgada. De momento solo puedo poner como pega a esa completa autonomía del traductor que propones el hecho de que hacer todo eso (corregir, editar, maquetar, promocionar…) que te digo es muy cansado y quita mucho tiempo para traducir. Y es por eso que, aunque hay autores que se autoeditan, son muchos los que al final terminan contratando los servicios de algún otro eslabón de la cadena editorial que les permita disponer de más tiempo para lo suyo, que es escribir. A mí personalmente me parecería un infierno tener que dedicarle horas y horas a todas esas labores ajenas a la escritura, pero es que yo no pretendo ganarme la vida escribiendo porque me parece más una condena que una liberación. Lo bueno, está claro, es que haya varios caminos para que cada uno elija el suyo.

    Porque en realidad ese es el fin de muchos intermediarios, o al menos la razón de su existencia: la de concentrarse en una tarea que permita que la cadena de producción sea más fluida y permita que la calidad de lo que se ofrece sea impecable, o al menos de calidad mayor. Que haya varias personas revisando un texto, traducido o publicado en la lengua en la que fue escrito, garantiza una mayor calidad que si no hay revisiones. Tener una revisión en maqueta garantiza, o debería hacerlo, que salgan menos erratas. Y así. Eso en teoría, claro, porque el colmo es que hay editoriales que piden dinero por productos supuestamente profesionales y luego venden chóped. Y es ahí donde el lector grita un sonoro “que te f*”3n y prefiere descargarse eso o buscar un sucedáneo con el que no sentirse timado.

    Con esto quiero decir que probablemente lo que esté por venir es una mayor diversificación del mercado, mayor oferta de productos, mayores opciones para el lector y también, ¿por qué no?, más opciones para el traductor. Igual que hay fansubs o lo que sea, habrá escritores que se autoeditan que prefieran publicar un e-book con mayor calidad, que se distinga del resto, que “destaque” como se dice en la odiosa jerga mercadotécnica, o que prefieran que alguien les quite ese rollo de hacer promoción. En el caso de los traductores, todo dependerá del acuerdo que se alcance quizá el autor no pueda darle el adelanto que necesita para subsistir (en una novela puede ser desde los 3000 euros hasta… en fin, es triste pedir, más triste es robar) mientras que una editorial sí, y dado que las ventas de libros siempre son una incógnita habría que ver cómo de rentable es un acuerdo que se basa en porcentajes.

    Ni siquiera he pensado en esto, ojo, son reflexiones a vuelapluma a raíz de lo que has escrito que pienso mientras tecleo, pero el tema me parece apasionante y espero el debate con entusiasmo. El debate, como digo, promete ser apasionante. El mercado editorial está cambiando aunque en realidad nadie sabe hacia dónde.

    Y… ¡ahí va qué chorrazo! XD

    Gracias por la entrada y por el experimento, Pedro. Has subido un peldañito más en la lista de personas a las que admiro en secreto. Ahora también en público.

    • Reply admin says:

      Hola Silvia.
      Impresionante tu comentario, mil gracias.

      Por supuesto que hacerlo todo es algo titánico y casi inabordable para mantener una altísima calidad (que hoy día no está en todos los productos, pero bueno :)). No pretendía proponer eso sin más, pero mezclar tantas ideas en un post no era buena idea y he preferido dejarlo en el esqueleto esencial. Porque lo esencial sí es lo que he escrito en el post, y lo demás, algo más accesorio, puede solventarse de muchas formas (de las que hablo brevemente en la respuesta a David).

      Gracias de nuevo por comentar.

  5. Reply David says:

    Felicidades por el post, Pedro. Lo que propones es interesantísimo y, con un buen enfoque, creo que será la vía por la que tire más de uno en un futuro no muy lejano. El problema que yo le veo para que funcione como negocio es el siguiente: buscar un libro que valga la pena, explorar las vías de explotación más convenientes, negociar los términos con la otra parte y difundir la obra traducida son tareas de las que, con el sistema actual, se ocupan otros agentes del libro (léase, resumiendo, el editor). El traductor se ahorra todo ese proceso, recibe un libro que le gustará más o menos, lo traduce y al entregarlo le pagan. Su sueldo depende sólo de la tarea de traducción, no de la búsqueda, la gestión, la negociación ni la difusión. Con el sistema que propones, eso no se pagará (bueno, sí: con el pocentaje sobre la venta, pero de eso hablaré más abajo).

    Si el traductor pasa a actuar en solitario como apuntas, sus beneficios por porcentaje de royalties serán mayores, pero en cifras redondas no sé hasta qué punto le supondrán un beneficio: con este nuevo enfoque, el tiempo que dedica a cribar obras, pactar condiciones y, además, traducir, es a fondo perdido y sólo será retribuido con la venta del libro. Se acaba así el sistema de adelantos a cuenta de derechos en el que se basa nuestra supervivencia, y, lamentabemente, dado el estado actual del ebook en castellano, difícilmente el porcentaje que saquemos por ventas superará la cifra que un editor “normal” nos habría adelantado.

    Además, está el problema del posicionamiento: ¿cómo lograr que la obra que has elegido, traducido y difundido no se pierda entre las mil que han aparecido ese mismo mes? Les editoriales tienen un circuito, unos medios, unos contactos y, en definitiva, unas dinámicas de funcionamiento que les permiten dar a conocer con más o menos éxito sus libros en los foros adecuados. (Aunque el sistema, cierto, tiene sus carencias y sin duda tendrá que cambiar en un futuro cercano.)

    El sistema que propones me parece más fácil de aplicar al mercado en lengua inglesa (aunque sea un mercado que no traduce): las ventas medias son infinitamente más altas y eso permite confiar en el royalty. En el mercado español, hay que fiarse de los adelantos, y mientras esto sea así seguiremos atados de pies y manos.

    El debate da para mucho y me alegro de que lo hayas iniciado exponiendo unos hechos reales y describiéndolos con la claridad que caracteriza a este blog. Un abrazo.

    • Reply admin says:

      Hola David, muchísimas gracias por seguir pasando por aquí 🙂

      Es una vía más. Como comentaba con @odo, ni la mejor, ni la peor, ni valdrá para todo el mundo, por supuesto. Pero está ahí, es posible seguirla y, como la propia publicación de un libro, para algunos irá bien y para otros será un fracaso y una pérdida de tiempo.

      Todo negocio es difícil de llevar a cabo, así que no te simplificaré la realidad diciendo lo contrario. Sin embargo, hay muchos puntos que el traductor ya hace casi sin notarlo. Por ejemplo, encontrar una obra que le interese. Salvo casos extraños, el traductor es un lector voraz. Y como lector en otros idiomas, es posible que esté más al tanto de novedades que casi cualquier otra persona de su país. Sabrá antes que la mayoría qué nuevos libros aparecen y cuáles merecen la pena. Por supuesto, en la mayor parte de los casos, estos libros vienen de la mano de una editorial, que será bastante reacia a vender los derechos a un individuo, así que el caso de Loki no sería aplicable. Pero hay excepciones y maneras de solventarlo. La más evidente es tirar directamente de obras antiguas. No pongo la mano en el fuego por todos los ejemplo, pero estoy bastante convencido de que ni siquiera todos los trabajos de los más grandes están en castellano: Chesterton (de éste es el único del que estoy 100 % seguro), Tolstoi, Kipling, … La cuestión no es “descubrir”, sino que interese al traductor y crea en ello como algo vendible.
      En cuanto al descubrimiento puro, hay formar de aliviar el trabajo. En Amazon.com se pueden ordenar los libros por fecha de publicación. Los más recientes se colocan primero, se ignoran los de editoriales y se mira la valoración en estrellas. Si hay un libro relativamente reciente que esté cosechando buenas reseñas, se puede descargar gratuitamente el “sample” que ofrece Amazon. Con las veinte páginas o así que selecciona Amazon debe bastar para que un traductor sepa: primero, si está fuera de su alcance o el tiempo de traducción sería excesivo; segundo, si le interesa como lector. No hay demasiados libros que cumplan estos criterios, así que el esfuerzo no es descomunal y, sobre todo, puede espaciarse e incluso repartirse entre varios traductores.

      La exploración de vías es muy interesante y yo no me he centrado en ella. Pero incluso sin hacerlo, el libro está disponible en varios países tanto en digital como en papel. Y sólo he utilizado Amazon. Dentro de un tiempo lo subiré a Kobo y quizá a Apple. Puede que haya muchas más vías, desde colgarle en una web con una aplicación de compra hasta subvencionar su arranque y garantizar la rentabilidad del proyecto lanzándolo con Kickstarter. Hay mil posibilidades.

      Un traductor “veterano” conoce sin duda a muchísimos participantes en la cadena de creación de un libro, desde correctores ortotipográficos hasta ilustradores. Puede contactar con ellos y proponerles lanzar un proyecto de crowdfunding para un libro que le interese. Si el traductor es solvente (o se mueve bien en redes sociales), o el libro es llamativo, puede que el proyecto salga adelante y ya, desde el inicio, se sepa que todos van a cobrar por su trabajo. ¿Lleva tiempo montar un proyecto de este estilo? Sí, pero menos que traducir el libro directamente y “jugársela”, por decirlo así.

      Por supuesto que la idea no pretende sustituir al modelo actual, sino complementarlo. Dar una puerta más que abrir al traductor que ya tienen trabajo y que descubre un libro que le interesa para que, sumándolo a su trabajo actual, pueda abordar su traducción. Pero sobre todo, para el traductor que no tiene trabajo, que no puede ejercer, que incluso ha tenido que dejar la profesión por falta de clientes, que está terminando la carrera y no tiene una solvencia contrastada con la que convencer a un posible cliente. Aquí no hay nada en marcha, está parado. Con este modelo, al menos, tiene una pequeña luz al final del camino.

      Sobre promoción podríamos hablar muchísimo, pero es evidente que el impacto que puede conseguir una gran editorial no es comparable al de ningún individuo. Pero hoy día hasta la pequeñas editoriales tienen ese problema y hay muchas que tendrán menos impacto mediático que algunos traductores populares. El caso es que el maremagnum de novedades hace inevitable que todo desaparezca de los escaparates, todo. Pero hoy día, al menos, hay maneras de no tener que pagar todos los meses por distribuciones y almacenes y ver cómo los libros se apolillan y desaparecen al final de todos los puntos de ventas. Incluso si Amazon cerrara, yo podría seguir ofreciendo el libro desde este blog. No será el mejor punto de venta, pero al menos sigue abierto.

      Contrario a lo que pueda parecer, no tengo respuesta para todo: toda solución presenta a su vez nuevos problemas. Es inevitable 🙂 Me reitero: no es la panacea, no se trata del mejor escenario posible, no resuelve todos los problemas ni lo pretende. Es sólo un modelo en el que quizá poca gente había caído hasta hoy y del que me apetecía “demostrar” su viabilidad (no su rentabilidad, eso es otro tema jaja).

      Gracias de nuevo por comentar.

  6. Reply ÁNGELES PAVÍA MAÑES says:

    Te dejas la figura fundamental que nadie tiene en cuenta y que su olvido está haciendo que la autopublicación esté cogiendo tan mala fama: EL CORRECTOR.
    Los márgenes son tan buenos en Amazón porque no tienen que contratar a un portadista, ni a un corrector, ni a un maquetador. Se los tiene que pagar el autor para sacar u producto decentemente. Y como no lo hace, así sale autoeditado lo que sale, sobre todo a nivel de gramática, ortografía y estilo, ademas de las novelas en sí.

    • Reply admin says:

      Hola Ángeles.
      Lo que comentas es totalmente cierto, pero si hubiera hablado de todo en el artículo, al final no habría quedado claro lo que quería contar. Para eso están los comentarios 🙂
      Sí, los revisores y correctores son una parte básica para tener un buen producto. En otros comentarios de esta entrada he dado algunas ideas de cómo incorporarlos a un proyecto como éste.

      Gracias por comentar.

  7. Reply Silvia says:

    David ha resumido con mayor claridad que yo cuáles son los problemas de la vía que propones.

    Mi pregunta, más allá de lo administrativo, es si el producto que resultaría de esa titánica labor de traductor como “hombre orquesta” tendría la misma calidad que uno en el cual intervienen otras personas (no solo el editor). Yo pienso que no. Otra cuestión muy diferente es si puede haber un mercado para ello, claro.

    Eso independientemente de que a largo plazo parece difícil subsistir teniendo que realizar uno todas las tareas (ingratas o no según la disposición del propio traductor; para mí desde luego ingratas) de las que se ocupan otras personas y poder hacerlas todas bien. El trabajo que implica eso sin unos beneficios realmente altos por cada libro que no le obliguen a trabajar a destajo seguramente terminaría con un traductor quemado al cabo de un año o dos.

    • Reply admin says:

      La respuesta claramente es no. Una sola persona difícilmente podrá mejorar un producto en el que normalmente trabajan muchos. Pero no abogo por una única persona salvo si no hay más remedio. Hay fórmulas para solventar eso, desde el crowdfunding hasta un contrato de porcentajes para todas las partes implicadas.

  8. Reply Odo says:

    Yo iba a decir más o menos lo mismo que Silvia y David pero peor expresado, así que me lo ahorro 🙂

    Pero sí que dejo un apunte: Rodolfo Martínez parece que ha empezado a explorar la vía que propones con las traducciones de Arthur Conan Doyle. Ya ha publicado (a través de Sportula, claro, ahí tiene ventaja por ser editor también) El signo de los cuatro y entiendo que le seguirán más.

    Por otro lado, en el mercado anglosajón lo que hay es muchos autores que han recuperado los derechos de muchos libros publicados años ha y ahora comienzan a publicarlos ellos mismos en ebook. No es el mismo caso que el de la traducción, pero sí que es similar en cuanto a que tienen que hacer muchas gestiones (maquetar el libro, conseguir ilustración de portada, corregir, enviar los ebooks a los “retailers” o montar una tienda propia, promocionarlo…) de las que es posible que no quieran saber nada. Tienen la ventaja de obtener un porcentaje mucho mayor sobre las ventas, pero dependiendo de muchos factores entiendo que puede no llegar a interesarles hacer ese trabajo y se lo dejen a las editoriales de toda la vida.

    • Reply admin says:

      Malditos traductores, qué bien escriben XD

      Sportula es un excelente ejemplo de proyecto personal. Ahí se ahorra los porcentajes de Amazon. La rentabilidad la desconozco, pero sí me parece que está trabajando (dentro de lo razonable) en los proyectos que le interesan y que tienen muchos puntos en común con lo que comento.

      Normalmente los costes de todo el proceso son abusivos para un único individuo, pero, como bien apuntas, al menos su material está disponible para quien le interese. De la otra forma ni siquiera existe esa opción.

  9. Reply Jordi says:

    No, si no te digo que no haya gente que tire para allí, Pedro.

    Pero lo que cuentas es más bien para editores que para traductores. Ojo, que no digo que no haya gente que combine las dos facetas, pero lo que has descrito es el trabajo de toda la vida del editor. Salvo la parte de corrección codo a codo del texto con el autor, pero se supone que en traducción eso se salta.

    En todo caso, no lo descarto con un par o tres de novelas que me encantan y no hay editor que se atreva.

    • Reply admin says:

      Hola Jordi.
      Lo explico un poco más en la respuesta a David. Para esto, evidentemente, hay que sumar trabajo al de traducir, pero hay formas de hacerlo que no exigen que sea sólo una persona la que elabore todo el producto.

      Esa última frase es exactamente lo que pretendía leer cuando empecé este proyecto. Algo como: “no me vale para ganarme la vida, así que seguiré como estoy, pero sí puedo tener un proyecto personal adicional que, quién sabe, podría funcionar”. Eso en el caso de tener una buena cartera de clientes. El que no la tenga y esté en paro, al menos puede ponerse en marcha y (como mínimo, en el peor caso) seguir con la máquina de traducir engrasada.

      Gracias por comentar.

  10. Reply Marcheto says:

    Supongo que efectivamente los problemas que han comentado los que conocen cómo funciona este negocio están ahí, pero con el optimismo del ignorante (porque en mi caso desconozco totalmente las tripas del mundo editorial, y por eso siempre he descartado lanzarme a un proyecto de estas o parecidas características) estoy segura de que esta vía puede funcionar. Y porque además, por mi propia experiencia, estoy convencida de que, por desgracia, en un porcentaje enorme de casos la calidad que hoy en día garantizan muchas editoriales no va a ser superior a la que pueda garantizar un traductor/editor independiente que se tome en serio su trabajo.

    Parte de los motivos que comentas que te empujaron a lanzarte a esta empresa son los mismos que están detrás de mi propio proyecto, que, aunque más humilde, creo que tiene unos cuantos puntos en común con el tuyo. Por eso siento una simpatía sin límites hacia tu experimento y te deseo toda la suerte del mundo con el mismo. 😀

    • Reply admin says:

      Marcheto, en efecto nuestros proyectos tienen muchos puntos en común. Tú lo haces directamente de manera altruista, y yo por un coste simbólico (claro, porque no pretendo hacer dinero con esto).
      Yo no estoy convencido de que pueda funcionar a una escala general, pero sí de que hay muchos casos, muchos individuos, para los que es una opción muy tentadora. ¿Pros y contras? Como todo.

      Si hay traductores que estén pensando en esto (aunque nunca se lancen a un proyecto parecido), ya he tenido suerte 🙂

      Gracias por comentar.

  11. Reply Narayani says:

    Muy initeresante lo que cuentas. La verdad es que es algo que yo ya había pensado en algún momento pero como no soy traductora no me he puesto manos a la obra, jeje.

    Me parece muy buena tu iniciativa de contactar con el escritor.

    Besos!

    • Reply admin says:

      ¡No lo hagas! ¡Es mucho curro! XD
      Hay que vencer ese miedo a las distancias con el escritor. Mike estuve encantado de aceptar el proyecto. Imagínalo: eres un escritor “indi” y te contactan para traducir tu obra a otro idioma. ¿Quién diría “no” a un proyecto así?

      Gracias por comentar.

      • Reply Narayani says:

        Uy no, no se me ocurriría hacer algo así, mi nivel de inglés no da para hacer algo así, jajaja. Lo he pensado muchas veces pero a modo de curiosidad, nada más 🙂

        Besos!

  12. Reply Miquel Codony (@Qdony) says:

    Hace un tiempo que sigo con interés este proyecto de Pedro y me parece que tiene muchos puntos interesantes. Es evidente que si eres traductor y estás recibiendo un flujo de trabajos que te permite vivir (idealmente bien) con esta opción pierdes algo, a nivel económico, pero la posibilidad está ahí. A mi no me parece una idea tan seductora para traductores, concretamente, pero sí para “editores amateur” con capacidad de movilización o para determinadas estructuras (estoy pensando en Asociaciones Culturales, pero hay otras) interesadas en publicar cosas concretas que a las editoriales no les llamen especialmente la atención.

    Es un ejemplo más de las posibilidades de la publicación digital. Se trata de abrir camino. Luego, como siempre, habrá quién sepa sacar partido de los ejemplos y quien no, y quien se adapta más o menos a cada posibilidad.

    Y no se me había ocurrido la comparación con Marcheto pero sí, es cierto, ¡se parece mucho!

    Yo, como Silvia: a Pedro ya le admiraba públicamente. Ahora más.

    ¡Mucha suerte!

    Ahora lo que tienes que hacer es plantarte en los cines cuando estrenen Thor 2 y ponerte a repartir folletos de tu libro 😉

    • Reply Pedro says:

      Hola Miquel.
      Cada uno puede ajustar cualquier modelo a sus preferencias y, por supuesto, los editores amateur tienen un hueco atractivo en los “nuevos paradigmas”. Lo que ocurre en ese caso es que la persona que sigue teniendo el conocimiento de los idiomas (y por tanto, la única que puede realizar el trabajo) es el traductor. Entiendo por dónde vas, pero lo que yo planteaba aquí estaba (para mí) más enfocado al trujamán precisamente por eso.

      Cuando conocí el proyecto de Marcheto ya había empezado la traducción y me hizo ilusión ver que ambos proyectos tenían bastante en común. Al menos había otra loca 🙂

      ¿Has visto? Aprovechan el tirón de Loki para sacar la segunda parte de Thor. !Inconcebible! xD

      Gracias por comentar.

      • Reply Marcheto says:

        Y seguro que hay unos cuantos más por ahí a punto de lanzarse a alguna otra aventura descabellada. Ya lo decía Fredric Brown, “Universo de locos”… 😀

  13. Reply Nacho says:

    Lo veo una gran iniciativa y una muy buena forma de abrirse camino en el mundillo de la traducción.

    Pero alguien que quiera vivir realmente así, se va a dar de bruces con los 280 € mensuales de autónomo, la gestoría, poner el 21% de IVA a los libros, el 20% de los beneficios para hacienda e incluso el ISBN para hacerlo todo de forma legal y correcta.

    Y claro, con ·estas “facilidades” muchos libros hay que vender cada mes para que te salgan las cuentas.

    • Reply Pedro says:

      Hola Nacho.
      Hm, vivir de vender libros es realmente difícil y cualquiera que lo niegue no sabe bien de lo que habla. Dicho eso, para esta iniciativa no hay que darse de alta de autónomo (los que sean traductores ya se habrán dado por su cuenta, no tiene nada que ver), no hay que pagar gestorías, el IVA viene de serie al ponerse a la venta, Hacienda somos todos y el ISBN lo incluye Amazon gratis.

      Obstáculos hay, pero casi como para cualquier cosa hoy día. Me reitero en que no propongo esta idea como la panacea ni como una forma fácil de ganarse la vida, sino como una ruta pendiente de ser explorada. Como muchas otras, no vale para todo el mundo. Es decisión de cada uno.

      Muchas gracias por comentar.

  14. Reply Eduardo says:

    Hola Pedro,

    He llegado hasta aquí buscando información en Google de la novela de Loki. La estoy leyendo en estos momentos y la verdad es que es fantástica. La traducción también es excelente, así que felicidades por tu trabajo.

    El tema que comentas sobre los traductores lo veo como algo que debe de ser tenido en cuenta seriamente, te da la oportunidad de buscarte tu mismo la vida sin esperar a que llamen a tu puerta y tienes un mayor control sobre lo que haces (para empezar porque eliges lo que vas a traducir, y que, al menos en los términos que comentas de Loki, teniendo libertad total para gestionarlo como mejor te parezca).

    Por último, me gustaría saber si has pensado en traducir la “continuación” de esta novela. He visto que el autor ha sacado un segundo libro sobre Loki, que al parecer son relatos cortos sobre el personaje y teniendo en cuenta lo que estoy disfrutando con esta novela acabaré por hacerme con este otro libro con toda seguridad y si puede ser en castellano pues mejor :D.

    Felicidades de nuevo por tu trabajo y espero que puedas continuar tu labor de traducción con otras obras, es una idea muy buena la de traducir libros que no han sido todavía adaptados al castellano :).

    • Reply admin says:

      Hola Eduardo, bienvenido.
      Muchísimas gracias por tus amables palabras. Personalmente estoy convencido de que se podría usar Loki como compendio para enseñar a los estudiantes de traducción cómo cometer todos los errores posibles 🙂 pero me alegro sinceramente de que te esté gustando el libro y que la traducción no te parezca horrenda.

      Los traductores son para mí uno de los puntos más importantes y a la vez más débiles y menos valorados en la cadena editorial. Teniendo en cuenta que dicha cadena se está desmoronando (o alterando significativamente), me parece que como mínimo hay una serie de opciones que todos los actores de la misma deberían plantearse. Loki ha sido (como digo más arriba) un experimento para que los profesionales de esto pierdan un poco ese miedo escénico y, al menos, estudien esta vía. He recibido por privado bastantes comentarios, dudas, inquietudes. No sé si conducirán o no a algo, pero mi intención está cubierta de sobra con que este pasito sirva para que otros den otros más sólidos e importantes.

      Con respecto a otros textos de Vasich (de los que estoy al tanto 🙂 ), siento confirmar que no voy a traducir ninguno más. No soy traductor y el esfuerzo que me ha supuesto ha sido tremendo, además de consumirme muchísimo tiempo. A título personal me alegro mucho de haberlo logrado y de que no sea un total descalabro, pero no voy a repetirlo: dejo las traducciones en manos de los verdaderos artistas.

      Dicho esto, seguro que Vasich está dispuesto a escuchar ofertas de otros traductores 🙂

      Un saludo y muchas gracias de nuevo por tu comentario.

  15. Reply Emilio says:

    Muy buenas Pedro!
    A raíz de querer indagar sobre el autor de Loki he descubierto este magnífico artículo. Además de estar de acuerdo al 100% contigo, mi comentario tiene como objetivo darte las gracias. Unas gracias infinitas.
    Compré Loki para Kindle antes de ayer y para esta noche estará acabado. Es una maravilla, quizás tenga algunos defectos de edición, cosa entendible pues no te dedicas a ello, pero si tu no te hubieras embarcado en el proyecto de traducirlo y auto-publicarlo quizás nunca pudiera haber accedido a él, ya que mi inglés hoy por hoy no da para mucho.

    Mi más sincera enhorabuena.
    Un abrazo.

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